LA CHAMPIONS PONE AL MADRID EN SU SITIO Y AL BARÇA EN EL SUYO

Corresponsal Internacional de As. Analista de "Estudio Estadio'. Ex Director de Comunicación Del Real Madrid. Autor de "El Método del Bosque".
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Fuente: Joaquín Maroto - @AS_Maroto
LA CHAMPIONS PONE AL MADRID EN SU SITIO Y AL BARÇA EN EL SUYO

El Real Madrid era un equipo antes del partido contra el Nápoles y es otro después. Se le criticaba al Madrid por ser anárquico de Keylor a Benzema, por no tener unidad de propósito y por no saber a qué juega. Pues bien, ha bastado un sólo partido, el de Champions contra el Nápoles, para despejar todas las dudas. De repente se dice que el Madrid juega como un equipo, que es solidario y que Benzema es el delantero perfecto. Y a más a más, hasta se ha escuchado que sólo han bajado su nivel Marcelo y Modric, que eran considerados hasta la noche del Nápoles, los dos mejores jugadores del equipo sin discusión, tanto para el público como para la crítica. ¿Qué hay de cierto entre un análisis y el otro? Ambos encierran mucha verdad y alguna mentira. La realidad es que el Madrid en Champions no es comparable al Madrid en Liga. Y esto es así de toda la vida.

Sarri, el excelente entrenador del Nápoles, dijo al final del partido que el Real Madrid había hecho "el mejor partido de los últimos dos meses". Casi justo el tiempo los de Zidane llevaban sin aparecer por la Copa de Europa. Sarri se había hecho una idea del Madrid que iba a enfrentar con el referente de los últimos partidos de Liga. Craso error. Si tomó como referencia la eliminatoria de la Copa del Rey contra el Celta también se equivocó, aunque es lógico que albergase esperanzas de pasar de ronda. Pero no. El Madrid en Europa es otro y siempre da su mejor versión. Sarri se dio cuenta de ello cuando acabó el partido del Bernabéu. Ahora sí es plenamente consciente del poderío del rival, y sabe que ni siquiera el efecto San Paolo le garantiza el éxito. Sarri sabe que el Nápoles le puede marcar dos goles al Madrid, pero sabe que más probable que eso es que el Madrid marque alguno en San Paolo. Y eso finiquita cualquier aspiración italiana de seguir en la competición. Lo que ha aprendido Sarri es que el Madrid es más de lo que a él le parecía. Y, por ende, que el Nápoles es menos de lo que aparentaba. Conclusión: meterle 7-1 al Bolonia no te garantiza ganar en el Bernabéu.

Parte de la victoria del Madrid tiene que agradecérsela Zidane al Barça. El descarrilamiento azulgrana en París despertó a los jugadores blancos, que tomaron nota. El Madrid salió, y permaneció durante todo el partido, muy enchufado, muy metido y concentrado. Tanto que logró remontar un gol en contra en campo propio en la Champions, un reto pocas veces conseguido en esta competición. Y lo hizo ante un buen Nápoles que, si pareció menos, fue porque el Madrid le consumió. Junto lo que hizo el PSG contra el Barcelona: jugar más y mejor, con mejor idea táctica, con más valentía y verticalidad con más despliegue físico y con mayor unidad de propósito. Para entendernos, el PSG ante el Barça fue, en ataque, un equipo como el mejor Madrid y, en defensa, como el mejor Atlético. ¿Le sirve esto como eximente al Barça? Pues no, no le sirve. Porque el Barça tiene a Messi, Luis Suárez y Neymar y eso debería bastarle para ganarle al cualquiera. El problema es que, además, hay que correr... Y viene esto a cuento para entender la metamorfosis de Benzema ante el Nápoles. ¿Qué ha hecho el francés para tornar las críticas en alabanzas? Fácil: jugar con las manos fuera de los bolsillos. Ofrecerse al compañero, mostrarse, ser solidario... En fin: ¡Correr!