Keylor ha perdido su chispa: ¿Merece la suplencia?

 de Adrián Blanco Twitter:   artículo leído 546 veces
© foto de J.M.Colomo
Keylor ha perdido su chispa: ¿Merece la suplencia?

Keylor Navas ha perdido la chispa. Esa velocidad mental y física que lo hacía llegar, hasta hace no mucho tiempo, siempre antes que el delantero rival. Porque el costarricense es, o mejor ficho fue, la agilidad más pura. La misma que le permitía llegar a tapar cualquier rincón al que apuntase la pelota, sin importar por ello la altura, la velocidad ni la distancia a la que fuese encañonado. El Keylor Navas de la 2015/16, en una versión mejorada a sus anteriores etapas en el Levante o con su selección en la Copa del Mundo de 2014, parecía ser imbatible. Incluso, sin exagerar por ello, el ‘tico’ llegó a mirar a los ojos de los mejores cancerberos de aquel momento. Sin embargo, tan solo después de unos meses de todo aquello, y con una operación en su tobillo de por medio, Navas parece de todo menos invulnerable. Por ahora.

El tanto de Lorenzo Insigne no fue sino la constatación de que el portero titular del Real Madrid no pasa por su mejor momento. Pero lo suyo, dadas las particularidades que conciernen a su posición, y como puede ocurrir con la figura de un delantero ante una sequía goleadora, parece más mental que otra cosa. Sergio Ramos se lo recriminó, en el mismo encuentro frente al Nápoles, cuando ni él ni el propio Keylor se entendieron en quién debía despejar un esférico con el central andaluz de cara a su portería, con Navas de frente al esférico y un diablo como Mertens correteando de por medio. Muchos, al ver la escena, seguro que se acordaron de aquella entre Roberto Carlos, Iker Casillas y un pillo Roy Makaay en una eliminatoria de Champions con tan solo 10 segundos disputados. Navas ha perdido la confianza en sí mismo. Aquella con la que el año pasado llegaba a todo, y que le permitió levantar la Copa de Europa sin realizar una sola intervención de mérito en el tramo final de la competición. Pues despeje por allí, balón largo por allá, despiste en el marcaje por acá, qué más, qué menos, la defensa de Zidane continúa en su línea con respecto al anterior curso.

Algunos, no del todo equivocados, pliegan ante una oportunidad para Kiko Casilla. O dado que ya las ha tenido en la Copa del Rey, basándose en estas mismas actuaciones ante Sevilla o Celta de Vigo, una mayor regularidad en la portería blanca. Otros, sin embargo, prefieren hacer cábalas con importantes tajadas de dinero por hacerse con los servicios de David De Gea, Thibaut Courtois o Gianluigi Donnarumma. Zidane, que para bien o para mal continúa siendo quien decide las cosas, al menos de vestuario para dentro, parece que seguirá apostando por Keylor Navas bajos los palos. Y es que, ante este tipo de casos, no hay mejor remedio que la continuidad. El costarricense necesita volver a creerse su sitio y cerciorarse de en qué punto se encuentran sus límites (el juego con los pies, por poner un ejemplo), ya que solo así conseguirá tejer de nuevo la telaraña en los postes de Concha Espina. De esta forma, al menos, una vez llegue el verano Florentino Pérez tendrá motivos para pensarse si la mejor opción (y rentabilidad, a las cosas por su nombre) es volver a sentar al costarricense en un avión sin billete de vuelta.