CRISTIANO DESINTEGRA LOS LÍMITES

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CRISTIANO DESINTEGRA LOS LÍMITES

Cristiano Ronaldo juntó sus manos, se señaló el corazón y agradeció los aplausos de los aficionados de la Juve que, libres de prejuicios, acababan de reconocer un gol para la historia, incluso en contra suya. El gesto del Juventus Stadium fue lo más cercano al fogonazo que acababa de iluminarles. Una extraordinaria chilena, tantas veces buscada y al fin conseguida por el crack portugués.

El gol silenció a los fanfarrones de “serresiete”, los apuntadores del “amigo marroquí”, de los “amigos del barco” de los “niños encargados” y en general a todos aquellos que recelan de la diferencia y del talento, todo Hamelin tiene algún seguidor, incluso miles.

No hay ser vivo más perseverante que el humano. Cuantas pruebas debió hacer Alexander Fleming para descubrir la penicilina, cuántos viajes se planearon hacia ultramar para que al fin un tal Cristóbal Colón se encontrara el continente americano…tantas veces ha intentado Ronaldo una suerte de gol que se le resistía, lo que era motivo de mofa para los flautistas amigos del cuento.

Todo en la jugada estaba escrito para que Cristiano encontrara su fórmula secreta. El fallo de Chiellini, el paradón de Buffon al trallazo de Lucas Vázquez, y el centro de Carvajal, alto y suave para darle al balón la velocidad que Cr7 necesitaba para ejecutar su obra, un prodigio de coordinación que solapa al futbolista y al atleta, cuando no queda claro donde empieza uno y termina otro.

Claro que un remate de este nivel necesita un gran marco para ganar la dimensión que merece. Y eso también lo tuvo. Maradona se merendó a Inglaterra entera en un gol que se consiguió en un campeonato del Mundo. Zidane enganchó una volea mágica en una final de Champions y así tantos ejemplos. Cristiano anotó su gol ante el equipo más famoso de Italia, frente a uno de los clubes más laureados del mundo, en una ciudad que forma parte de la historia del fútbol, también por la tragedia de Superga, y ante unos espectadores que reaccionaron con la grandeza que exigía el momento. Fue un gran gol, de esos que trascienden la historia. Como aquellos equipos que se recuerdan al margen de los títulos que ganaron. A Cristiano le quieren quitar mérito por haber gastado tanto tiempo en intentarlo. Aunque el mérito de su remate es, precisamente, inversamente proporcional a los numerosos intentos fallidos. Cristiano nos enseña cada día que los límites están para romperlos, con trabajo, esfuerzo, ambición y talento. Esa es su grandeza.

Aún habrá quienes se nieguen a reconocerle a este chico de Madeira que vino al fútbol para hacerlo más grande. No importa. Un tipo sabio dijo que es más difícil acabar con un prejuicio que desintegrar un átomo. Hoy Cristiano merece nuestra admiración, la misma que recibió en Turín, cuando la hostilidad se hizo aplauso. Otro gesto para la historia.

Juan Carlos Rivero  @JCRIVEROTV
Periodista con tres décadas en la profesión. Narrador de los partidos de la selección española en TVE. Mundiales, Eurocopas, Juegos Olímpicos y Champions. Dirige y presenta Estudio Estadio en Tdp
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