Arbeloa rompe el método de Xabi Alonso y recupera esta vieja tradición
La llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo del Real Madrid no solo ha supuesto un cambio de cara en lo táctico o en la gestión emocional del vestuario, sino también en las rutinas logísticas del primer equipo. De cara al decisivo enfrentamiento de la última jornada de la fase liga de la Champions League contra el Benfica, el técnico salmantino ha tomado una decisión que marca distancia con su predecesor y recupera las viejas costumbres de las noches europeas.
Según ha podido saberse, el Real Madrid volverá a ejercitarse en el estadio visitante la víspera del encuentro. El plan de viaje contempla que la plantilla vuele a Lisboa el martes por la mañana para, ya por la tarde, realizar la última sesión de entrenamiento sobre el césped del Estadio da Luz. Este movimiento supone una ruptura total con el modus operandi instaurado por Xabi Alonso durante su etapa en el club.
El fin del blindaje de Valdebebas
El técnico tolosarra, fiel a una metodología más moderna y controladora, había eliminado la tradición de entrenar en el campo del rival. Para Alonso, las instalaciones de la Ciudad Real Madrid ofrecían unas condiciones inigualables de privacidad y recursos tácticos que prefería aprovechar hasta el último minuto, viajando a la ciudad de destino únicamente para cumplir con la rueda de prensa y dormir.
Sin embargo, Arbeloa prefiere volver al libreto clásico. Él considera fundamental que los futbolistas tengan una toma de contacto real con el escenario de la batalla. Pisar el césped, comprobar el estado del terreno de juego, adaptarse a las dimensiones y sentir la atmósfera del estadio 24 horas antes del pitido inicial son factores que el nuevo cuerpo técnico valora por encima de la comodidad de Valdebebas.
Un duelo sin margen de error
El partido ante el Benfica, programado para el miércoles 28 de enero, no es un trámite. Los merengues buscan asegurar su plaza entre los ocho primeros para evitar la ronda de play-off, mientras que el conjunto portugués se juega la vida en la competición. Arbeloa no quiere dejar ningún cabo suelto y entiende que la adaptación al entorno hostil de Da Luz empieza desde el entrenamiento previo. Con esta decisión, el entrenador manda un mensaje claro: cada detalle cuenta y el equipo debe estar preparado para competir en cualquier circunstancia, recuperando los rituales que históricamente han acompañado al rey de Europa.