El Bernabéu hizo caso a Arbeloa: recibimiento de Champions para el Real Madrid
A lo largo de la historia del Real Madrid, ha habido innumerables éxitos. Diferentes épocas doradas que han podido vivir los aficionados del club merengue y que, en la actualidad, se recuerdan con nostalgia. Precisamente ese triunfo que caracteriza a los blancos, es el que hace que su afición sea la más exigente del mundo. Los madridistas nunca están conformes y siempre piden el máximo o lo que es lo mismo, ganarlo todo. En las últimas temporadas, a pesar de haber tocado mucho metal, ha habido competiciones que no se han ganado, pero el Santiago Bernabéu ha sabido reconocer el trabajo hecho en el cómputo global.
Sin embargo, si algo diferencia al club merengue es que a pesar de haber vivido más alegrías que tristezas en los últimos tiempos, se ha vivido más de una noche de silbidos y protestas en la Castellana. Esto en cualquier otro club sería incluso imposible de imaginar, pero en el Real Madrid es algo real. La exigencia que se le pide a sus jugadores es máxima. La más alta de todo el fútbol. Todo esto se entiende mejor cuando te dicen que Cristiano Ronaldo, probablemente el mejor jugador en la historia del Real Madrid y para muchos el mejor de la historia, fue pitado en el Santiago Bernabéu.
¿Calma o tregua?
Pitadas como las que recibió alguna vez el portugués y sus compañeros, volvieron a aparecer el pasado fin de semana. Tras una semana terrible para el Real Madrid, que finalizaría con la eliminación de Copa del Rey ante el Albacete, todo estallaría. Las redes sociales se inundaron de peticiones pidiendo a todo aficionado que pitase en el próximo compromiso en casa. El día llegó y aunque varios aún no creían que se fuera a dar, si lo hizo. El Santiago Bernabéu pitaba para recibir a los suyos en el partido ante el Levante. El enfado era mayúsculo con la gran mayoría y con especial foco sobre estrellas como Vinicius o Bellingham.
A pesar de la victoria por 2-0 ante el Levante, aunque con un juego muy escaso, y tras mostrar su enfado ya ante los granotas, la duda se sembraba. El siguiente compromiso llegaba tan solo tres días después con la diferencia de que la melodía era la de su competición, la Champions League. Volvió a llegar el Día D, pero esta vez el Santiago Bernabéu no silbo. El ambiente fue distinto, los aficionados estaban calmados aunque su enfado interno siguiese presente. Por ahora, parece que hay tregua, al menos ante el AS Mónaco.