Golpe encima de la mesa para dormir líderes: la crónica del Villarreal 0-2 Real Madrid
Después de una semana que sirvió para limar asperezas, al Real Madrid de Arbeloa le tocaba demostrar si realmente estaba mejorando o todo era un espejismo. Era la noche de visitar La Cerámica para asaltar el liderato, aunque fuera temporalmente, y certificar si los fantasmas que atormentaron al conjunto blanco en Arabia o en Albacete seguían rondando en la plantilla. Para una cita difícil, a la par que exigente, Arbeloa confió la meta a Courtois como es habitual y la defensa a Fede Valverde, Asencio, Huijsen y Álvaro Carreras. En el centro del campo salía Camavinga por el sancionado Tchouaméni junto a Arda Güler y Bellingham. En ataque, Mastantuono acompañaba a Mbappé y Vinicius.
El Villarreal, pese a no tener a Comeseña y Mouriño por sanción, no escatimó en la alineación: Luiz Júnior en portería y Pedraza junto a Renato Veiga, Foyth y Pau Navarro en defensa. La medular la ocuparía un exmadridista como Parejo, Pape Gueye recién llegado de ganar la Copa África, Moleiro y Buchanan. En ataque no podían faltar Gerard Moreno y Mikautadze. Así comenzaba uno de los partidos de la jornada en La Cerámica.
Respeto e igualdad
El encuentro arrancó entre faltas. Una tempranera amarilla para Juan Foyth sirvió para abrir una batalla entre dos colosos que no cedían ni un metro. El respeto inicial se disolvió cuando Mastantuono demostró que era capaz de atrapar un par de errores defensivos del Villarreal. El Real Madrid comenzó a crecer con el balón en los pies, pero un centro de Pedraza que casi envía a puerta Buchanan sirvió como aviso para los de Arbeloa. Se cumplía el primer cuarto de hora cuando un descuido de Camavinga se convirtiese en una ocasión en los pies de Gerard Moreno, al igual que un centro que cazó Mikautadze sin ver puerta.
La igualdad estaba latente en un partido disputado, pero sin grandes ocasiones: una buena jugada individual de Arda Güler fue el primer tiro a puerta del Real Madrid. El conjunto blanco movía el balón de un lado a otro para intentar abrir huecos en una línea defensiva que cada vez estaba más baja como la que presentaba el equipo de Marcelino. No tardaría en llegar el primer contratiempo para el Villarreal: Foyth se marchaba lesionado. Entró por el Rafa Marín, un viejo conocido de la cantera madridista.
Mucha ocasión, poco gol
Las posesiones y el respeto mutuo se convirtieron en un frenesí de jugadas con las que no se consiguieron deshacer las tablas en el electrónico. En el bando blanco, tanto Mastantuono como Bellingham y Arda Güler se asociaron para finalizar una jugada que se le fue arriba al turco. También hicieron lo propio Vinicius y Mbappé para sellar un disparo seco del francés que detuvo Luiz Júnior. La intensidad en la presión permitía al equipo de Arbeloa robar el balón en campo rival y generar peligro con más facilidad que por medio de un ataque posicional.
Por su parte, el Villarreal aprovechaba las ocasiones en las que superaba esta presión para crear ocasiones con los espacios que se abrían. En el submarino amarillo destacó la actuación de Pau Navarro frenando a Vinicius. El brasileño tuvo una oportunidad con un disparo cruzado que se fue cerca del palo. Con un contragolpe entre Mastantuono, Mbappé y Vinicius que cortó el árbitro por falta de este último y un gran disparo de Pape Gueye se acabó un primera parte intensa e igualada.
Mbappé no perdona
Tras el paso por el túnel de vestuarios se volvió a demostrar una de las leyes no escritas del fútbol: no se le regalar nada a Mbappé. Con más de uno volviendo a su asiento, Vinicius desbordó para superar a Pau Navarro. El brasileño dio un buen pase atrás que interceptó Pape Gueye, pero el senegalés dejó el balón muerto. Ahí apareció Mbappé para mandarla al fondo de la red y abrir el marcador en La Cerámica. El francés anotaba su vigésimo gol en 20 jornadas de liga, un tanto muy valioso por lo complicada que estaba siendo esta visita para el Real Madrid.
El submarino amarillo encajó el gol y trató de reaccionar con dos ocasiones: Gerard Moreno intentando cazar un desplazamiento en largo de Parejo y después una falta rasa que cerca estuvo de ir a puerta. Tuvo que ser Moleiro el que probase los guantes de Courtois por primera vez. Justo antes se habían marchado Buchanan y Gerard Moreno para dar entrada a Pépé y Oluwaseyi. A raíz del gol, Vinicius comenzó a crecer y se convirtio en un dolor de cabeza para Pau Navarro.
Un submarino hundido
Entró Gonzalo por Mastantuono para afrontar el último cuarto de hora de partido. El Real Madrid seguía acechando el área rival y los pupilos de Marcelino generaban peligro con sus contragolpes. En el Villarreal siguieron agitando el banquillo: Parejo y Mikautadze dejaron su lugar a Ayoze y a Thomas Partey. En el bando merengue, Brahim volvió a la disciplina merengue tras su inciso para disputar la Copa África. Un pase filtrado de Camavinga estuvo a punto de convertirse en el segundo gol de la noche, pero Mbappé vio truncado su disparo por un defensa groguet.
El Real Madrid aprovechó la desesperación del Villarreal en su búsqueda del empate para intentar sentenciar el choque. Algunos reclamaron una supuesta mano de Asencio fuera del área que desestimó el colegiado. Sin embargo, el peligro en torno a la portería de Courtoisno fue demasiado fructifero. Ya en el tiempo ode descuento, Pedraza derribó a Mbappé provocando un penalti que el francés convirtió en el 0-2 definitivo.. Así volvía al liderato el elenco blanco, aunque fuera momentáneamente hasta que el Barça juegue su partido.