Camavinga, Odegaard y un centro del campo para gobernarlos a todos

Camavinga, Odegaard y un centro del campo para gobernarlos a todos
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jueves 16 abril 2020, 10:15Opinión
de Javier Rubiano

Un buen centro del campo es la base a partir de la cual se construye un equipo ganador. Sin ir más lejos, el Real Madrid de las tres Champions consecutivas se cimentó sobre el trío compuesto por Casemiro, Kroos y Modric. Un trivote camaleónico que manejaba los partidos a su antojo, con y sin balón. Tal era la importancia de estos tres jabatos que el equipo se ha venido abajo en las dos últimas temporadas por el declive inevitable de Modric, la sobrecarga de partidos de ‘Case’ y el bajo nivel de Kroos la temporada pasada -en la actual, el alemán ha recuperado su mejor fútbol-.

Por ello en el Real Madrid ya trabajan en el necesario relevo, teniendo en cuenta que Kroos y Modric ya superan la treintena. El club tiene gran parte del trabajo hecho, pues ya tiene en nómina al sustituto ideal del ‘10’ blanco: Martin Odegaard. El noruego brilla con luz propia en la Real Sociedad y se ha ganado con creces su regreso al Santiago Bernabéu. Está por ver si será al término de la presente temporada o dentro de dos años, pero su vuelta es un hecho tarde o temprano.

Por otra parte, Eduardo Camavinga se encuentra en el radar madridista y de Zidane desde hace varios meses. El Real Madrid viene monitorizando al franco-angoleño desde inicios de temporada y lo cierto es que las sensaciones no han podido ser mejores. En Chamartín ven a Camavinga como el heredero de Casemiro, aunque a sus 17 años todavía debería foguearse. Sea como fuere, no hay duda que se trata de un proyecto de mediocentro espectacular. Físico, calidad, inteligencia sobre el terreno de juego y talento. Un chico que lo tiene todo.

Así las cosas, el madridismo tiene razones para soñar. Si a Odegaard y a Camavinga -si se confirma su llegada- le sumamos a Fede Valverde, Casemiro, Kroos, Isco y Modric -siempre y cuando continúe el croata- y una hipotética llegada de Pogba, queda un centro del campo de ensueño. Como diría Gandalf, para gobernarlos a todos.