El FC Barcelona debe descender de inmediato a Segunda División
El Caso Negreira sigue ocupando un lugar destacado en la actualidad del fútbol español. Desde el inicio de la fase de recopilación de pruebas, las informaciones han ido trascendiendo de manera paulatina, aunque cada nueva revelación parece agravar todavía más la situación del FC Barcelona, señalado por haberse beneficiado presuntamente de actuaciones arbitrales durante más de dos décadas en LaLiga. Un escenario que repercute de forma directa en el Real Madrid, principal rival de los azulgranas en la competición doméstica.
Un espectáculo que prácticamente cada semana que pasa nos sorprende con algo nuevo y de mucho valor para demostrar que los títulos del FC Barcelona en este siglo están todos manchados con dinero. Sin saltarnos la presunción de inocencia, que es importante destacar siempre tanto para bien como para mal, lo que es un hecho es que el conjunto azulgrana pagó al que fuera vicepresidente de los árbitros porque los cheques y las facturas están ahí y porque desde el propio club catalán nunca lo han negado.
El Barça debe pagar por ello
Han sido más de 8 millones para pedir supuestos informes y también para entregar packs de aloe vera, algo surrealista si me preguntan. Sin entrar en las valoraciones de los conceptos o de lo que puede ser o no ser algo que afecte a resultados deportivos, el simple hecho de involucrar a un ente tan importante como es el jefe de los árbitros para hacer documentos sobre sus trabajadores de cara a los partidos del FC Barcelona es algo que de por sí tiene que estar completamente prohibido y castigado.
Son muchos los títulos que el FC Barcelona Conquistó a nivel nacional en esa época en la que se pagaron por los informes a Negreira. Y, sinceramente, devolver esos trofeos no será suficiente para paliar el daño que ha hecho al fútbol español y no solo al Real Madrid, ya que equipos como el Athletic Club, el Sevilla, el Deportivo Alavés o el Valencia también lo han sufrido directamente. Esto va más allá, es que es algo que se debería pagar de inmediato con el descenso administrativo de categoría, como le pasó a la Juventus en Italia hace 20 años.