El Madrid del futuro puede ser oro puro

09.12.2019 21:00 de Diego Fuentes Twitter:    Ver lecturas
© foto de Antonello Sammarco/Image Sport
El Madrid del futuro puede ser oro puro

Mucho y muy bien se habla de la explosión de Martin Odegaard en la Real Sociedad. El noruego, luego de un sinfín de préstamos, se ha aclimatado a LaLiga en San Sebastián y por el momento está demostrando que tiempo no le falta para dar el salto al primer equipo del Real Madrid. Sin embargo, otros cedidos igualmente válidos no han estado en el candelero con tanta asiduidad. Quizá por la situación que atraviesa su equipo o no, lo cierto es que Óscar Rodríguez no ha copado portadas, espacios radiofónicos y telediarios para reivindicar su posible regreso a Chamartín. El manchego de tan solo 21 años ya fue parte indispensable del grueso que logró una holgada salvación para el Leganés de Pellegrino el año pasado. Volvió al Madrid en verano y el club blanco decidió recedérselo a los pepineros, donde nuevamente está rayando a un gran nivel como evidenció ayer ante el Celta. Con dos goles -uno de falta de bellísima factura-, contribuyó al primer triunfo desde que Javier Aguirre se hiciera cargo del banquillo para seguir creyendo en una salvación ya no tan utópica. Suma ya 4 tantos, los mismos que en toda la campaña anterior, cuando también repartió 3 asistencias, y eso que el club verde ha sido colista durante gran parte de lo que va de curso.

El joven centrocampista, todo un ídolo entre la parroquia de la ciudad del sur de Madrid, pasó luego por la radio para bromear con lo que podría ser el Real Madrid del futuro, con él, Casemiro, Fede Valverde u Odegaard entre otros en la sala de máquinas. El club blanco gozaría de un caudal de talento innegable, mezclando juventud soliviantada con experiencia. Por no hablar de los Kubo, Rodrygo, Reguilón, Achraf o Ceballos, por ejemplo. Gracias a una política de reclutamiento basada en la previsión y anticipación sobre imberbes diamantes, en Concha Espina han logrado un equipo de ensueño para el futuro. Bien haría el Madrid en no desprenderse del bueno de Óscar, como sí hizo con Raúl de Tomás. Y es que los jugadores que consiguen ser el alma de los humildes, también merecen una oportunidad por la dificultad que entraña echarse a un equipo limitado a las espaldas