Los mismos lloros de siempre

La opinión de Diego Rivero
02.02.2024 21:00 de Diego Rivero Mosqueda   ver lecturas
Joan Laporta, FC Barcelona
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Joan Laporta, FC Barcelona

Si el emperador Augusto no quemó Roma cuando se perdieron las tres águilas en la masiva derrota romana en el Bosque de Teutoburgo con el mando pésimo de Publio Quintilio Varo, el Real Madrid quizá... y tan solo quizá, sí debería tirar abajo el sistema para construirlo de nuevo. Aunque, eso sí, el hijo adoptivo de Julio César se golpeaba la cabeza varias veces a la vez que exclamaba "¡Quintilio Varo, devuélveme mis legiones!", según el historiador Suetonio. Vuelta al tema principal, el cáncer de todas deportividad posible radica en la región de arriba a la derecha, y tiene nombre y apellidos: FC Barcelona. También el de Joan Laporta, no hay que eliminarlo de la ecuación así como así, ni tampoco los de Joan Gaspart, Josep Lluís Núñez, Sandro Rossell y Josep María Bartomeu. Este último, de hecho, nos ha dejado momentos para la historia, y es que así de ridículos son.

En cualquier caso, y con permiso del venerable Athletic Bilbao, el otro club señor de España, el resto son decepcionantes como poco. El reflejo del país se observa en la sociedad e instituciones, tanto públicas como privadas, y el fútbol, que tanta masa mueve, no es menos. Este deporte ya es decadente, y está lleno de intereses, de corrupción, de mentiras y de amaños. ¿Por qué no decirlo? ¿Por qué tapar la realidad? Como historiador, me parecería una falta enorme de respeto ocultar la verdad de cada acción que realiza el FC Barcelona y sus presidentes, así como el resto de la prensa patria, llena de publicidad institucional, y regada de billetes por parte de los de siempre.

El mismo victimismo de siempre y la misma llorera que les caracteriza, como la protagonizada por Laporta esta mañana. Y es que, tan solo el Real Madrid nos puede salvar, tanto a nosotros mismos como al fútbol, el deporte que tantas personas quieren en el mundo. Sobre el fútbol, para quiénes sí tengan una pequeña esperanza en que vaya a cambiar en algún punto de nuestra vida... Padme Amidala antes de morir en el Episodio III y Luke Skywalker antes de enfrentarse a Darth Vader en el Episodio VI también lo pensaron sobre su hijo y padre respectivamente, y no se equivocaron.