La previa del Clásico

La previa del Clásico
sábado 26 octubre 2013, 00:00Opinión
de Michi Huerta

Llevo varios días viendo en la portada de Youtube a Sergio Ramos con una guitarra entre las manos y a Pilar Rubio aplaudiéndole entusiasmada. Vamos, que me han dado la semana. Arsa, ea, olé. Tanto folclore y los ojos de la Pili me han distraído del clásico de hoy, pues, según parece, hay clásico en el Nou Camp. Yo casi ni me he enterado, a falta de tensiones y piques, rebajada la tensión mórbida al nivel de Trancas y Barrancas soltando chistecitos con doble sentido.

El Madrid restó desventaja hace siete días y lo de hoy ya no es la finalísima que se anunciaba. La posibilidad de la tragedia había cuajado la salsa de una desesperación cuyo picante, afortunadamente, ha bajado de potencia. La sabrosura traicionera del vida o muerte queda, de momento, fuera de carta, así que la expectativa hay que buscarla por las carreteras secundarias del masoquismo, pues la previa de un clásico no es más que el eterno placer de sufrir. Y yo hoy ni siento ni padezco. Al menos no tanto como en las últimas excursiones a territorio hostil.

Puede que sea mi depre con este equipo descafeinado, sin colmillo y peligrosamente caótico en misiones defensivas. O el horario del partido, que las seis es esa hora de nadie en la que no sabes si toca un cortado, una caña o ponerte a temblar porque te tiran un córner.  Eso sí, dicen que en Asia y América el espectáculo va a disparar la atención planetaria a cambio de que los comercios españoles anden escocidos.

Algo hay que decir cuando se nos empieza a caer la fiebre de Isco y hay que darle los galones centrocampistas a Illarra, de momento un jugador aseado que hace en total la mitad de un Xabi Alonso. Ay, el Nou Camp sin Xabi poniendo orden y avisando a sus rivales de que ya está bien de tirarse. Y con Neymar culebreando con la gorra al revés. O el Tata en chándal y con chaqueta de vestir.

Ando nostálgico o no sé qué y me falta el cosquilleo del morbo y de la ilusión. Ese calentón tan especial de ir al Nou Camp, diseñado en la era Mourinho con un ciclo que empezó en el trauma de la manita y terminó con la asentada sensación de que el campo del Barça era idóneo para ganar sin paliativos. ¿Qué nos encontraremos hoy?

De momento entro en Youtube para ver a Raúl mandando callar y me encuentro a Ramos con unas hormigas rosas. Ya sólo me falta una ovación al capitán del Madrid cuando anuncien las alineaciones para rematar una previa desoladora. Y dirán que son valors. Mejor dejo de teclear. Me estoy poniendo malo.