Essien desvela cómo se gestó su fichaje por el Real Madrid
Michael Essien fichó por el Real Madrid el 1 de septiembre de 2012, sobre la bocina. A última hora del mercado de fichajes, el club blanco realizó un movimiento relámpago vendiendo a Lass Diarra al Anzhi ruso y cerrando la cesión por una temporada de Essien procedente del Chelsea. El ghanés fue una petición expresa de Mourinho, que ya le tuvo a sus órdenes durante su etapa en la entidad 'blue'.
Casi ocho años después, Essien revela cómo se gestó este movimiento de última hora que terminó con su fichaje por los blancos. “Estaba con el Chelsea en Mónaco para el partido de la Supercopa contra el Atlético de Madrid y un número extraño me llamó, pero no quise contestar. Mi primo, que estaba en la habitación conmigo ese día, me dijo que contestara. El número seguía llamando. Así que descolgué y tan pronto como dije ‘hola’ y otro ‘hola’ vino desde el otro extremo me di cuenta de quién estaba hablando por teléfono: era Mourinho. Comenzamos a hablar y me dijo que había oído que me iba a ir al Arsenal, pero le dije que no era cierto. Después, me dijo que no lo hiciera. ‘Ven conmigo’, me dijo. ‘¿Dónde?’, le pregunté. ‘Al Madrid’. Así que le dije que estaba preparado”, relata Essien a la periodista deportiva sudafricana Carol Tshabalala.
“Mi agente me llamó después de algunas horas y le dije lo que sucedió. Le dije que hablé con José sobre mudarme a Madrid y le dije que le había dado su número a José. Me dijo que me relajara porque el Madrid vendría. Lass aceptó mudarse a Rusia, así que tuvimos que cambiar nuestros planes porque estábamos a punto de salir del hotel al estadio para jugar contra el Atlético. El Real Madrid estaba haciendo el trato con mi agente y yo estaba en el autobús saliendo hacia al estadio. Ya estaba yendo y mi agente me llamó y me dijo que dónde estaba. Yo le dije que camino del estadio. Me ordenó que volviera al hotel, que él iba a ir allí a enviar un fax a algunas personas, así que tuve que gritar al conductor del autobús que se detuviera. Todos mis compañeros de equipo me miraban como diciendo: ‘Michael, ¿qué está pasando?’. Les dije que tenía que bajar del autobús y que les veía luego. El autobús se detuvo y volví al hotel a esperar a mi agente, que mandó varios fax y todo se hizo a tiempo. Después volví rápido al campo porque quería unirme a mis compañeros. Algunos ya habían escuchado la noticia, otros me preguntaron qué había pasado y se lo tuve que contar. Volví para recoger mis botas y decirles adiós”, concluye.