Desvelado el origen de la ruptura del vestuario del Real Madrid
Las historias no siempre terminan con un final feliz. La vida no es cuento de Disney, y sino que se lo cuenten al Real Madrid. El desgaste de un equipo llevado a su máxima expresión, desatándose el caos más absoluto en el vestuario. Pero la bomba no ha estallado por las buenas. Llevaba programada ya un tiempo, hasta que la cuenta regresiva ha llegado a cero, y ha explotado cuando ya no aguantaba más sin hacerlo.
EL ORIGEN DE LA DIVISIÓN INTERNA
Todo se originó en octubre, como cuenta MARCA. Desde la etapa de Xabi Alonso en el banquillo, se abrieron brechas que, no solo no se cerraron nunca, sino que han terminado en una infección irreparable. Varios jugadores, liderados por Vinicius y Valverde, hicieron evidente su descontando con los métodos del entrenador. La dureza táctica de los entrenamientos, las constantes sesiones de vídeo análisis y una “metodología considerada excesivamente rígida”, provocaron ese malestar. Para muchos, solo eran excusas para justificar el enfado de Vinicius por no ser un titular intocable y ser sustituido en varias ocasiones.
Todo ello generó una confrontación interna de bandos. Los que apoyaban a Xabi, y los que no. MARCA también señala a Bellingham y Camavinga como integrantes del bando en contra del técnico, por creer que afectaba al rendimiento de los jugadores. Incrementaron los comportamientos indisciplinados e irrespetuosos hacia Xabi, de lo que derivó el estallido del técnico y su famoso: “No sabía que venía a una guardería”.

DEL CAMBIO DE VINI A LA PELEA VALVERDE-TCHOUAMÉNI
El punto de inflexión llegó con el enfado manifiesto de Vinicius en El Clásico tras ser cambiado por el tolosarra. Seguido de la destitución de Xabi pocos meses después, todo se derrumbó y se endurecieron los bandos. Los defensores del vasco, entre los que estaba Tchouaméni, lamentaron que el equipo no se adaptase a una propuesta de juego exigente. Arbeloa logró traer cierta estabilidad, pero los malos resultados del equipo volvieron a abrir las heridas. La presión hizo que todo estallara de nuevo, y se abriese más que nunca la guerra interna en el vestuario. Confrontaciones físicas como las de Rüdiger y Carreras, o la escandalosa pelea entre Tchouaméni y Valverde, son el colmo de una tragedia anunciada en Valdebebas.