El postureo y la crítica a Cristiano

El postureo y la crítica a Cristiano
© foto de Francisco José Reina
lunes 7 marzo 2016, 16:44Opinión
de Francisco José Reina

Instalado en el madridismo opera una crítica incesante contra Cristiano Ronaldo. Fruto de la doctrina moral que impera en Barcelona, parte de la afición del Real Madrid asume sin reparo la ideología anti-madridista. Si Cristiano se niega a hablar con la prensa, mal; si cambia de opinión y decida hablar, peor. Si no mete goles en partidos de calado mal; si consigue hacerlo, mal por no haberlo hecho antes. Si pese a meter más de 50 goles por temporada el Madrid no consigue ningún título, la culpa será de él y no del equipo en su conjunto; si disminuye su cifra goleadora -algo que hasta ahora no hemos visto- la culpa es indudablemente del portugués.

Una caricatura permanente de las acciones dentro y fuera del campo del que hoy es el segundo máximo goleador de la historia de la Liga. Hasta ahora, esa ojeriza contra el goleador madridista procedía de enemigos externos, algo usual. Sin embargo, sectores de la afición del Real Madrid, acomplejados por aquellos que dictan la norma, asumen de los acríticos con el equipo de la ciudad condal el discurso vituperante contra el máximo goleador de la historia del club, un tipo que lleva la paupérrima cifra de 252 goles en 228 partidos, que suponen 1,11 goles por partido. No quiero decir con esta defensa de Cristiano que la afición deba comportarse como auténticos cegados y acérrimos sin sentido de la crítica, pero tampoco como fieles servidores de la propaganda culé, repitiendo latiguillos fariseos únicamente por pertenecer a ese postureo políticamente correcto asentado en el fútbol español. Diferenciar la crítica de la histeria. Peor aún cuando quienes dictan las ofensas son aquellos que ni cuando Messi andaba por los campos, sin atisbo de compromiso y desaparecido en las grandes citas de su equipo, que trajo por consecuencia sequía en cuanto a títulos, objetaban ni la más mínima deferencia contra el argentino.

Una doctrina inaplicable para ellos pero exigida particularmente en el Real Madrid, expuesta por prensa y afición blaugrana e interiorizada por los seguidores blancos. Una merma que hace que el Bernabéu dedique silbatinas y pase a un segundo plano lo de meterle siete a un equipo. Una situación que imposibilita la unión y, por tanto, la victoria. Ahora que la Liga está perdida y que todo el atractivo reside en levantar la undécima Copa de Europa, hay que liberarse de complejos y apoyar unánimemente a los jugadores, mas cuando baten récords a cada jornada y mantienen el nivel por encima del equipo.