El Real Madrid debe cambiar toda su estructura si quiere volver
El Real Madrid parece haber perdido el rumbo con los entrenadores. Primero fue Ancelotti, luego Xabi Alonso y ahora es Arbeloa el que ya camina por la cuerda floja del club. La derrota ante el Albacete ha despertado una oleada de críticas a la gestión en el banquillo porque gran parte de la afición considera que el problema está en los jugadores.
El Real Madrid, busca en el mercado
Ni un partido. Eso es lo que ha durado el ´efecto Arbeloa´. Parece que aquello de ´entrenador nuevo, victoria segura´ ya es un mito del antiguo y denostado fútbol. La derrota del Real Madrid en Albacete ha abierto varios frentes que ni mucho menos se habían cerrado con el despido -para muchos injusto- de Xabi Alonso. El equipo volvió a mostrar una versión paupérrima ya sin el tolosarra en el banquillo, pero tampoco se le puede culpar a Arbeloa porque apenas ha tenido tiempo de trabajar con sus nuevos futbolistas. Con un entrenamiento no basta para que un técnico nuevo inculque sus ideas a los suyos, desde luego.
Siempre se ha dicho que es más fácil echar a uno que a 23. Eso está claro. Pero en los últimos tiempos, el Real Madrid ha echado con una facilidad pasmosa a los que, en teoría, eran los líderes del proyecto. El mejor ejemplo es el de Xabi Alonso, que llegó de Alemania con el objetivo de liderar a los blancos con su buen juego y se ha marchado por la puerta de atrás con un vestuario que nunca le llegó a seguir. Antes pasó con Ancelotti, el padre de muchos futbolistas que tuvo que lidiar con ´la edad del pavo´ de alguna que otra vaca sagrada.
Y los futbolistas, indemnes
El Bernabéu ya no es lo que era. Y por ello, los jugadores tienen que dar las gracias. El sábado se espera una bronca en forma de pitada por los resultados cosechados en el último tramo de la temporada. El sonido de viento parece ser que irá dirigido a los propios futbolistas y no a Arbeloa, como tampoco pasó con Xabi Alonso. Hay que recordar que el tolosarra se marchó del club sin recibir ni una sola crítica por parte del juicio popular del feudo madridista. Sin embargo, estas advertencias -o ´regañinas´- que dirige el público hacia los suyos parecen no tener fuerza. Parece que no llegan a tocar la fibra de los que están en el verde como sí pasaba antaño.