Fede Valverde, un gran ejemplo de madridismo y conducta

13.01.2020 17:20 de Javier Morales Twitter:    Ver lecturas
© foto de J.M.Colomo
 Fede Valverde, un gran ejemplo de madridismo y conducta

El Real Madrid no cuajó un gran partido contra el Atlético de Madrid. O al menos, no cuajó un partido tan bueno como el que disputó ante el Valencia, sin embargo, volvió a demostrar que para caer derrotado en una final hace falta más que saber defenderle muy bien. Federico Valverde, guerrero espartano del Real Madrid se llevó el MVP, el cuál, como muchos apuntan, quizá no merecía. No se equivocan, Fede Valverde quizá no merecía el MVP del partido por su juego hasta el minuto 115. Entonces, y tras una falta táctica, fue expulsado y demostró que sí se había ganado ser el mejor jugador de la final porque sin esa falta probablemente el Real Madrid hubiera perdido. Muchos critican su actitud, demostrando que poco han jugado al fútbol.

Desde que uno es alevín se le dice, sea en tercera regional o en Primera División, que si un jugador se va solo hacia el portero hay que pararlo. Y hay que pararlo para evitar una derrota, sin agresividad, sin gresca, solamente un agarrón o una patada que corten la jugada y que seguramente, significarán tarjeta. Cada partido vemos muchas jugadas donde un mediocentro corta el juego con un agarrón o una entrada tardía y son sancionadas con tarjeta amarilla. Esto es fútbol, deporte de contacto y señorío. Fede Valverde hace una falta en una carrera después de 115 minutos sin parar, corta una jugada y recibe tarjeta roja, salva al Real Madrid, pide perdón a Morata y al árbitro y no protesta, se encamina hacia el túnel. Contacto y señorío, fútbol. Segundos más tarde llega Correa a recriminarle, mereciéndose éste algo más que una tarjeta amarilla y comenzando una pequeña tangana sin relevancia.

Con esa acción Fede demostró inteligencia futbolística, demostró no perder la concentración en 115 minutos, despliegue físico y, sobretodo, madridismo, darlo todo por el equipo y jugarse su físico incluso por la victoria. No fue una agresión ni nada que sacar de contexto, solo madridismo y fútbol, un ejemplo de competición para todos los amantes de este deporte.