La montaña rusa de Zidane siempre acaba en lo más alto

18.07.2020 21:00 de Javier Morales Twitter:    Ver lecturas
© foto de J.M.Colomo
 La montaña rusa de Zidane siempre acaba en lo más alto

Las montañas rusas suelen ser divertidas y apasionantes. Aterradoras para aquel niño que sube valeroso, demostrando ser mayor, pero divertidas para sus padres, que observan la cara del pequeño desde fuera. Por lo general, suelen comenzar subiendo a lo más alto para después precipitarse al vacío a gran velocidad, causando pánico, desvanecimientos e incluso una adrenalina desbocada a todo aquel se atreve a subir en ellas.

Pero en el Real Madrid, las montañas rusas no se corresponden con esa definición. Más bien todo lo contrario. Allí están dirigidas por un ingeniero francés al que le gusta revertir las cosas. En el caso del club blanco, los espectadores de la montaña rusa sufren con su equipo. Ven como las dudas envuelven a su plantilla año tras año mientras que los futbolistas, en este caso los niños que viajan en el vagón principal, no pierden la sonrisa ni la fé. En Valdebebas, las montañas rusas tienen también bajadas y subidas, no cabe duda, pero una vez Zinedine Zidane toma los mandos, ya todos acaban por aprender que dicha aventura, terminará en lo más alto.

Porque así ha sido, es y será para el Madrid de Zinedine. No tocan como Cruyff, ni apelan al 'jogo bonito', no vencen por 4-0 cada vez que visitan un campo rival y no podrías decir a ciencia cierta si van a ganar o perder el siguiente partido antes de empezarlo. Pero saben sufrir, luchar, marcar y dejarse en alma en cada balón. Messi no pudo estar más acertado con una frase en la que achacaba sus resultados a "la falta de intensidad". Pero en Madrid sobra. En Madrid da igual si te llamas Mendy, Marcelo, Bale, Hazard o Rodrygo porque si estás preparado jugarás y si juegas lo darás todo. 

El fútbol es el deporte más bonito del mundo por culpa de equipos como este Real Madrid, donde sobran corazón y ganas y donde los aficionados pueden sentirse más que muy orgullosos del papel de todas y cada una de las personas que lo han hecho posible. Da igual el año o las condiciones, la montaña rusa de Zinedine siempre acabará en lo más alto.