El Madrid debería dejarse de contemplaciones con quienes incumplen su trabajo

08.11.2019 23:15 de Diego Fuentes Twitter:    Ver lecturas
© foto de Daniele Buffa/Image Sport
El Madrid debería dejarse de contemplaciones con quienes incumplen su trabajo

Si ya era suficiente con que Gareth Bale se riese continuamente del Real Madrid, ahora también lo hace James. Ya son dos los partidos de los que se han marchado antes de tiempo: Betis (con el partido por decidir) y Galatasaray, lo que denota una falta de implicación y compromiso alarmante. Ante dicha situación, la solución más factible y favorable para las partes es la venta de ambos futbolistas. Mientras que el crédito y el hueco les ha menguado en favor de voraces bocas recién destetadas como la de Rodrygo, sendos jugadores no son importantes ni parecen querer serlo ahora mismo en el organigrama deportivo del Real Madrid. Han perdido su sitio, pero lo peor es que parece no importarles.

Su etapa en Concha Espina parece haber llegado a su fin, y ya acumulan varios meses extra en el día a día madridista. Ambos eran carne de bajas en verano, pero en el seno del club blanco no encontraron acomodo para ninguno de los dos. Con Bale el divorcio era irremediable, mientras que con el cafetero el problema lo tenía Zidane. Desde el punto de vista futbolístico era incomprensible la manía que el francés profesaba al de Cúcuta, y más teniendo en cuenta los problemas en la medular que arrastró el Madrid desde la pretemporada, pero gestos de este tipo ponen en bandeja las decisiones deportivas de un entrenador ya de por sí condicionado con el ex del Bayern.

Mientras que en múltiples medidas los deportistas y concretamente los futbolistas se atienen a la ley reguladora del trabajo al igual que cualquier ciudadano de a pie, los salarios son incomparables, y es que las reglas del juego no son iguales para todos. Párese a imaginar qué sucedería, y más hoy en día, si abandonase su puesto de trabajo con solo cinco minutos de anticipo. Lo mismo que debería suceder con dos activos más desactivados que nunca del Real Madrid, y que en su día coparon portadas por convertirse en dos fastuosos fichajes.