Una carrera y basta: la crónica del Valencia 0-2 Real Madrid
El Real Madrid visitaba Mestalla con una idea clara en la cabeza: ganar para volver a colocarse a un solo punto del Barcelona, que el sábado había hecho los deberes ante el Mallorca, y resarcirse de la mala imagen dada en los últimos encuentros. Todo ello en un escenario históricamente incómodo, ante un rival necesitado y sin margen de error. El equipo de Álvaro Arbeloa llegaba a la cita tras una victoria agónica ante el Rayo Vallecano en el Bernabéu, resuelta en el último suspiro gracias a un penalti transformado por Mbappé, pero con sensaciones muy lejos de lo esperado. A esto se le sumaban las ausencias de Vinícius, sancionado por acumulación de amarillas, y las de Bellingham, Militão y Rodrygo, lesionados.
El Real Madrid formó con Thibaut Courtois en portería; una defensa compuesta por David Jiménez, Raúl Asencio, Dean Huijsen y Álvaro Carreras; en el centro del campo, el capitán Fede Valverde junto a Tchouaméni y Camavinga, con Arda Güler como nexo con el ataque. Arriba, Kylian Mbappé fue la referencia ofensiva, acompañado por Gonzalo García. Enfrente aparecía el Valencia de Carlos Corberán, urgido por la clasificación y con la necesidad imperiosa de sumar para alejarse de los puestos de descenso en un estadio que suele multiplicar su empuje cuando el rival viste de blanco. Para el encuentro, el técnico español apostaba por Stole Dimitrievski bajo palos; una defensa formada por Unai Núñez, Eray Cömert, Copete y José Luis Gayà; en el centro del campo, Pepelu y Filip Ugrinić, con Luis Rioja y Danjuma en los costados; y arriba, Hugo Duro como referencia, acompañado por Lucas Beltrán.
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— Real Madrid C.F. (@realmadrid) February 8, 2026
Sin colmillo y fluidez
Álvaro Arbeloa salió a Mestalla con Mbappé y Gonzalo García como pareja ofensiva y con Arda Güler partiendo desde la derecha, aunque con libertad para ir hacia dentro. El francés, como era previsible, tendía a caer al perfil izquierdo para recibir y atacar en conducción. El inicio fue de dominio blanco, con el Real Madrid acumulando posesión y territorio, pero sin profundidad. El Valencia, muy junto y disciplinado, cerraba líneas interiores y no concedía espacios entre centrales y mediocampistas, obligando a los visitantes a circular por fuera y sin ventaja.
Con el paso de los minutos, el conjunto de Corberán empezó a sacudirse el dominio inicial y a mostrar orgullo. Recuperó más balón y comenzó a amenazar por las bandas, especialmente a balón parado. Los saques de esquina se convirtieron en su principal vía de peligro y ahí los merengues empezaron a padecer. Paradójicamente, las primeras ocasiones blancas también llegaron desde el córner. Primero, un disparo de Güler tras una jugada en corto que rebotó en Hugo Duro y se marchó rozando el poste. En la acción siguiente, Mbappé probó con un remate raso y potente que Dimitrievski blocó con seguridad. El problema de fondo, sin embargo, era estructural. A los de Arbeloa le costaba horrores pisar el área con ventaja. Mbappé recibió un buen pase de Gonzalo y pudo finalizar dentro del área, pero Copete taponó el disparo y facilitó la intervención del portero. Todo era forzado, poco natural. No había apoyos por dentro, faltaba movimiento por delante del balón y la posesión era estéril. Huijsen era quien más intentaba iniciar juego desde atrás, pero sin continuidad ni precisión, todo lo contrario de hecho. Y el regreso de Valverde al centro del campo, de momento, no estaba dando el orden presuntamente esperado.
Ni Camavinga, ni Tchouaméni, ni el propio Valverde lograban acelerar el juego. Y con Güler demasiado abierto, el equipo se quedaba sin su único futbolista capaz de darle sentido a los últimos metros. Alejar al turco de la circulación es limitar todavía más a un equipo ya corto de ideas. El Real Madrid necesita que Arda toque balón, no lo contrario. Cada metro que se le aleja del centro del juego es una condena para un ataque que ya vive al límite. Una primera parte espesa, sin ritmo ni colmillo, probablemente la más aburrida del curso para un equipo que, una vez más, jugaba muypoco, por no decir a nada.
Un gol que desbloqueó lo imposible
La segunda parte arrancó con un aviso del Valencia. Beltrán remató de tacón dentro del área, pero su intento se marchó ancho. El Real Madrid, al menos, mostraba algo más de actividad. Mbappé empezó más fino tras el descanso y protagonizó una buena internada en el área, con pase atrás incluido, que Gonzalo no pudo rematar gracias al oportuno despeje de la zaga valencianista. El equipo de Arbeloa fue ganando metros y logró, poco a poco, bloquear las transiciones del Valencia, especialmente negando los envíos largos a Hugo Duro, hasta entonces la amenaza principal de los lcoales.
Aun así, el peligro seguía siendo escaso. Un disparo lejano de Valverde en el minuto 61 no inquietó a Dimitrievski, y el juego ofensivo seguía siendo plano. De hecho, resultaba llamativo que, teniendo hoy un delantero centro como Gonzalo, centrara menos que otros días en los que directamente no había referencia ofensiva. Un sinsentido más dentro del partido. Y cuando parecía que el encuentro se encaminaba al empate sin goles, apareció Álvaro Carreras. El lateral firmó una internada individual que parecía morir sin consecuencias, pero terminó resolviendo como un extremo: definición con la derecha, por debajo de las piernas de Cömert y al primer palo del portero. Un gol inesperado, casi fuera de contexto, pero absolutamente necesario. Porque de otra manera daba la sensación de que el partido no se iba a abrir jamás.
El Valencia intentó reaccionar y Corberán movió el banco en el minuto 73, dando entrada a Thierry Correia y Guido Rodríguez por Unai Núñez y Pepelu. Arbeloa respondió poco después con un doble cambio: Trent Alexander-Arnold y Brahim Díaz entraron por Gonzalo y David Jiménez. El inglés regresaba a los terrenos de juego tras más de dos meses de ausencia. El tramo final se abrió. Beltrán estuvo a punto de empatar tras una gran acción de Luis Rioja, que puso el pase atrás para que el argentino rematara como pudo. El balón se estrelló en el poste. Los valencianos, con más balón, empezaron a empujar y a hundir a los capitalinos. Corberán agotó cambios dando entrada a Raimazanu, Guerra y Sadiq, mientras que Arbeloa retiró a Arda Güler para dar minutos a Mastantuono.
Cuando el Valencia más empujaba, llegó la sentencia. En el minuto 90, Huijsen filtró un pase espectacular para Brahim, que asistió al medio para que Mbappé definiera a placer y cerrara el partido. Tras el 0-2, Cestero ingresó por Valverde y el Real Madrid gestionó los últimos minutos con calma. Tres puntos clave para seguir el ritmo del Barcelona, logrados más por individualidades y errores del rival que por una propuesta colectiva sólida. El marcador sonríe, pero el juego sigue dejando muchas dudas.
El Real Madrid se coloca así en la segunda posición de la clasificación con 57 puntos, a uno solo del Barcelona. La próxima cita será en el Santiago Bernabéu, el próximo sábado 14 de febrero a las 21:00, frente a la Real Sociedad.