Adiós definitivo a LaLiga: la crónica del Real Madrid 1-1 Girona

Adiós definitivo a LaLiga: la crónica del Real Madrid 1-1 Girona
Real Madrid
© foto de realmadrid.com
Ieri alle 22:59Primer Plano
de Sathya Sansó
El equipo de Álvaro Arbeloa no pasa dal empate y se cae defintivamente por la lucha de LaLiga antes de la vuelta ante el Bayern de Múnich

El Real Madrid volvía al Santiago Bernabéu en una noche donde la victoria era obligatoria. Sin margen de error en Liga y con la eliminatoria europea en el horizonte, el equipo de Álvaro Arbeloa afrontaba el duelo ante el Girona doblemente exigido. A siete puntos del liderato que ostenta el Barcelona, cada encuentro tiene un peso definitivo en la pelea por el campeonato. Pero más allá de la clasificación, el choque representaba una oportunidad para recomponer sensaciones tras los últimos tropiezos y encarar con otro ánimo la visita al Allianz Arena.

Arbeloa apostó por un once combinando la necesidad competitiva más la gestión de minutos de cara a la vuelta de los cuartos de final. La gran novedad era el regreso al once de Éder Militão y Jude Bellingham, ambos ya recuperados y listos para sumar minutos importantes. El técnico mantenía el núcleo duro del equipo, con la presencia de Federico Valverde y Eduardo Camavinga en la medular, mientras que en ataque volvía a confiar en la dupla formada por Kylian Mbappé y Vinícius Júnior. Así, el Real Madrid saltaba al césped con: Lunin; Carvajal, Asencio, Militão, Fran García; Valverde, Camavinga, Brahim, Bellingham; Mbappé y Vinícius.

Enfrente, el conjunto dirigido por Míchel Sánchez llegaba sin presión, ubicado en la zona media de la table, pero con la ilusión de, si ganaba, podía acercarse a los puestos europeos. Con bajas sensibles pero manteniendo, los catalanes formaban con: Gazzaniga; Arnau, Vitor Reis, Francés, Álex Moreno; Lemas, Witsel, Iván Martín; Tsygankov, Ounahi y Echeverri.

Dominio sin premio

El plan de Álvaro Arbeloa arrancaba con matices. Rotaciones medidas, pero significativas, pensando en lo que espera entre semana. Volvían al once Éder Militão y Jude Bellingham tras sus respectivas lesiones, acompañados por nombres como Asencio, Carvajal, Brahim y Camavinga como novedades respecto al once frente al Bayern de Múnich.

En lo táctico, el técnico mantuvo a Valverde en el costado derecho, mientras que Bellingham se ubicó por dentro junto a Camavinga. Brahim partía desde la izquierda, con tendencia constante a cerrarse y ocupar el intervalo entre lateral y central, una dinámica que también replicaba Fran García desde atrás, liberando el carril para las recepciones abiertas de Vinícius. Enfrente, el Girona proponía un bloque reactivo, ordenado en un 4-4-2 en fase defensiva, dispuesto a resistir y salir. El primer aviso llegó pronto. A los cinco minutos, Camavinga filtró un gran pase por encima de la zaga que dejó a Kylian Mbappé ante Gazzaniga, aunque la acción terminó en córner tras el intento de regate del francés. Era el inicio de un tramo en el que el centrocampista francés asumió protagonismo, activo, dinámico y con la intención de corregir sus partidos anteriores, en donde estuvo a un nivel bajo.

El dominio blanco se fue traduciendo en ocasiones. Tras una recuperación alta y una buena gestión de Bellingham, el balón acabó en pies de Brahim, que puso un centro raso al segundo palo para Mbappé. El remate del delantero fue repelido sobre la línea por la defensa visitante, evitando el primero. El equipo local encontraba ventajas tanto con balón como sin él, presionando alto, incluso con marcas individuales en salida rival. Aun así, los catalanes también amenazaba. En el minuto 13, Ounahi encontró espacio en el sector izquierdo y sacó un disparo potente al palo corto que obligó a intervenir con seguridad a Lunin. Fue un aviso en medio de control madridista, en el que también destacaba un Bellingham eléctrico, con presencia constante en campo rival.

El ritmo no decayó. Vinícius y Brahim protagonizaron una contra desaprovechada tras una decisión conservadora del brasileño, aunque la jugada terminó con un centro medido del malagueño que Bellingham no logró dirigir entre palos por muy poco. Poco después, Federico Valverde probó desde la frontal tras una buena acción por derecha de Carvajal, obligando a Gazzaniga a firmar una de las paradas de la noche. El tramo final del primer tiempo concentró la ocasión más clara. Vinícius rompió por izquierda y cambió el juego hacia Carvajal, que centró de primeras al segundo palo. Mbappé asistió de cabeza al propio Vinícius, que, con todo a favor, no logró conectar bien el remate. El balón se perdió lejos, en una acción que resumió la primera parte: generar, pero no concretar.

El descanso llegó con la sensación de superioridad, pero sin reflejo en el marcador. El Real Madrid fue apenas mejor, pero en un equipo con Mbappé y Vinícius, esa falta de acierto resulta difícil de explicar. Entre lo positivo, el nivel de Bellingham y Camavinga; entre lo preocupante, la sensación de que el partido seguía abierto.

LaLiga se escapa

La segunda mitad arrancó sin cambios, pero con la sensación de que el partido exigía algo más. El primer aviso fue para Jude Bellingham, tras una gran recuperación de Vinícius Júnior que terminó en una jugada coral dentro del área: participación de Kylian Mbappé, descarga de Brahim y remate final del inglés, demasiado centrado. Brahim fue el más lúcido en ataque, el único capaz de interpretar bien los espacios y dar continuidad a las jugadas. Todo lo contrario que Vinícius y Mbappé, desconectados, imprecisos y lejos de su nivel. No parecía ser su noche.

Hasta que apareció Federico Valverde. El uruguayo, fiel a su cita con el gol, rompió la igualdad con un derechazo desde la frontal tras asistencia de Brahim. Un disparo potente, marca de la casa, que encontró la débil respuesta de Gazzaniga, incapaz de blocar un balón que no iba especialmente ajustado. El Bernabéu respiraba. Pero fue un espejismo. Porque el problema seguía intacto. Mbappé falló una ocasión clarísima tras un gran centro del propio Valverde, y poco después, otra recuperación alta de Bellingham tampoco encontró rematador. El desacierto ofensivo empezaba a ser desesperante. De la abundancia al bloqueo. De la confianza a la ansiedad.

Y entonces llegó el golpe. Un golazo de Lemar, desde la misma zona que el de Valverde, tras una acción que volvió a exponer una debilidad evidente: la defensa de la frontal del área. La presión blanca fue descoordinada, el Girona progresó sin oposición y, tras un cambio de orientación, el francés encontró tiempo y espacio para armar el disparo. Lunin no llegó. Un patrón que se repite, ya había pasado ante el Bayern de Múnich y también ante el Mallorca. Un problema no corregido. Ya había marcado Kane, también Morlanes y ahora Lemar. Los jugadores, en este caso Camavinga, no llegan a defender la frontal del área.

Los cambios no alteraron la deriva. Álvaro Arbeloa movió el banquillo, pero el equipo no reaccionó. De hecho, el Girona empezó a encontrar espacios al contraataque ante un equipo local sin contundencia, sin orden y sin energía en los repliegues. Camavinga volvió a mostrar una versión muy lejos de lo esperado, hasta el punto de salir sustituido entre pitos del Bernabéu, reflejo del claro hartazgo acumulado. El francés está totalmente desconectado, es una sombra de lo que se esperaba que podía llegar a ser.

El tramo final fue una mezcla de impotencia y frustración. Ni las decisiones arbitrales, como un posible penalti sobre Mbappé no señalado por Javier Alberola Rojas, ni los cambios lograron reactivar a un equipo que ya había bajado los brazos. El pitido final dejó dejó la sensación de que el Real Madrid ha dicho adiós a LaLiga. No solo por la distancia con el FC Barcelona, sino por la forma. Por la actitud. Por un segundo tiempo en el que el equipo no compitió como exigía el contexto. Y, lo que es más preocupante, por las dudas que proyecta de cara a la cita más importante de la temporada el miércoles que viene.

El Real Madrid volverá a jugar el próximo miércoles 15 de abril a las 21:00, para enfrentarse ante el Bayern de Múnich, en el Allianz Arena, por la vuelta de los cuartos de final de la Champions League.