Un clásico sin color: la crónica del Real Madrid 0-4 Barcelona

Un clásico sin color: la crónica del Real Madrid 0-4 Barcelona
Real Madrid Femenino
Ieri alle 23:04Primer Plano
de Sathya Sansó
El club blanco se queda a las puertas de las semifinales de la Copa de la Reina tras caer ante las blaugranas en el Di Stéfano

Con el pase a semifinales de la Copa de la Reina en juego, el Real Madrid Femenino se presentaba en el Alfredo Di Stéfano con la determinación de resarcirse del golpe de la Supercopa y seguir su trayectoria ascendente. Las blancas venían de un triunfo exigente ante el Deportivo ABANCA por 2 a 1, en un partido que exigió carácter y paciencia hasta que dos penaltis transformados por Caroline Weir inclinaron la balanza. Ese resultado no solo sumó tres puntos, sino que además reforzó la idea de que este equipo sabe competir cuando las circunstancias aprietan. Y, contra el Barcelona, que siempre aprieta, iba a servir esta forma de llegar al choque. Además, en casa, el balance de las merengues estaba siendo muy sólido, con 12 victorias, un empate y solo una derrota.

Para este clásico copero, Pau Quesada, el entrenador del Real Madrid, apostaba por el siguiente once: Misa bajo palos; línea defensiva formada por Eva Navarro, María Méndez, Lakrar y Yasmim; centro del campo para Weir, Däbritz y Angeldahl; y arriba, Athenea, Linda Caicedo y Feller. Enfrente, el Barcelona aterrizaba en Madrid tras superar con solvencia al Sevilla en la Copa y lo hacía con Cata Coll, Paredes, Aleixandri, Brugts y Ona Batlle en defensa; Patri, Alexia y Vicky López en el medio; y Graham Hansen, Pajor y Pina como principales amenazas ofensivas.

Comienzo valiente, castigo conocido

Pau Quesada volvía a apostar por un plan ya conocido en los clásicos, sin una referencia ofensiva fija y con Feller ocupando nominalmente esa posición, como ya ocurriera en la final de la Supercopa. El Real Madrid arrancó el encuentro con personalidad, presionando alto la salida del Barcelona y buscando progresar, sobre todo, por la banda derecha. La línea defensiva se plantó muchos metros arriba y el equipo salió a morder, en un inicio eléctrico y con tensión desde el primer minuto. Tanto fue así que, apenas a los cinco minutos, la colegiada mostró una amarilla al banquillo azulgrana tras una protesta por una falta sobre Athenea, en un arranque ya caliente.

Ese planteamiento agresivo tuvo premio en forma de ocasiones. Un error de Claudia Pina en un pase atrás permitió a Athenea anticiparse y plantarse mano a mano ante Cata Coll, aunque la ‘7’ blanca no acertó en la toma de decisiones y desperdició una oportunidad clarísima. También Linda Caicedo tuvo una transición prometedora tras una gran arrancada por banda, pero la defensa culé logró recomponerse a tiempo. El partido se movía en un ida y vuelta constante. Sin embargo, el guion volvió a repetirse. Tras varias concesiones en forma de córners, el Barcelona encontró el camino del gol a balón parado. En uno más, botado por Graham Hansen, Alexia Putellas apareció completamente sola para rematar a placer, aprovechando un desajuste en la marca de Däbritz. Un golpe duro y conocido, mismo escenario que en la Supercopa, mismo recurso y misma ejecutora. Con ese tanto, Alexia alcanzaba los 12 goles en la historia de los clásicos, más de los que el Real Madrid había sido capaz de anotar en total a las blaugranas hasta la fecha.

A partir de ahí, el partido se inclinó con claridad. Las visitantes, cuando no tenían la posesión, cerraba líneas y dejaba a las merengues con serios problemas para enlazar pases y sostener posesiones largas. Todo quedaba reducido a balones largos en busca de Caicedo o Athenea. Las azulgranas crecieron y encadenaron llegadas. Misa tuvo que firmar un paradón ante Pina, Vicky López estrelló un disparo en el poste tras un córner y la sensación era de asedio constante. El tramo final fue de máxima tensión, con faltas, amarillas, tangana en el área, peticiones de VAR y nueve minutos de añadido. Incluso en el 53, Athenea llegó a marcar, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Las madridistas se marcharon al descanso con la sensación de haber sobrevivido a una primera parte en la que fue claramente superado, pero aún con vida.

Un monólogo sin respuesta

La segunda mitad arrancó con un guion todavía más crudo para el Real Madrid. El Barcelona salió decidido a cerrar la eliminatoria cuanto antes, atacando por ambas bandas, desbordando con facilidad y jugando instalado en campo contrario. Las blancas apenas pudieron respirar. Athenea probó suerte en el 49, pero su disparo fue manso a las manos de Cata Coll, mientras que Weir sí obligó a intervenir a la guardameta azulgrana con un remate al primer palo. Fueron chispazos aislados. Los córners madridistas no encontraron rematadora y evidenciaron uno de los grandes problemas de la noche: centros sin destinataria, posesión sin sentido y falta total de soluciones.

Con Vicky López sustituida por Serrajord en el 56, el Barça no perdió colmillo. Linda Caicedo seguía siendo la única vía de escape de las merengues, y, tras una de sus arrancadas, llegó un córner que terminó convirtiéndose en una contra peligrosísima de las visitantes, resuelta de nuevo por Misa. La portera blanca sostuvo al equipo todo lo que pudo, también ante un disparo de Claudia Pina desde la frontal, pero el derrumbe ya era cuestión de tiempo. En el minuto 66 llegó el segundo: Patri Guijarro filtró para Pajor, que remató desde fuera del área. El balón botó antes y se le escapó a la guardameta local. Un golpe definitivo, más por la facilidad que por la jugada.

A partir de ahí, el partido se convirtió en un ejercicio de resistencia sin fe. Entraron Bruun y Toletti, después Redondo e Irune, pero nada cambió. El Barcelona siguió presionando, dominando y castigando cada error. En el 69, Salma Paralluelo firmó el gol de la noche tras un pase de trivela de Patri Guijarro. Definición impecable y defensa blanca completamente superada. El cuarto llegó tras otra acción individual de Salma, que dejó a Pajor en un uno contra uno imposible de defender para Yasmim. Resultado humillante y sensación de impotencia total. El equipo de Pau Quesada terminó el encuentro sin respuestas, sin orden y sin alma competitiva. Las blaugranas avanzaron a las semifinales de la Copa de la Reina con autoridad, mientras las blancas dejaron escapar el segundo título en apenas dos semanas, dejando muchísimas dudas.

El Real Madrid se queda fuera de la Copa de la Reina en estos cuartos de final, pero el camino en Liga debe seguir. El próximo encuentro es el domingo 8 de febrero a las 16:00 frente al Espanyol, también en el Di Stéfano.