La renovación de Vinicius a punto de desbloquearse: los detalles
El momento de máxima tensión extradeportiva ha terminado convirtiéndose en el catalizador perfecto para asegurar el futuro a largo plazo del proyecto madridista. Tras los lamentables incidentes vividos recientemente en Lisboa frente al Benfica, donde el Real Madrid ha cerrado filas de forma inquebrantable para proteger a su estrella y ha presentado pruebas contundentes ante la UEFA, la situación contractual de Vinicius ha dado un giro radical y sumamente positivo. La tan comentada renovación del astro brasileño, que durante algunos tramos de la campaña había atravesado ciertos momentos de estancamiento, se encuentra ahora más cerca que nunca de desbloquearse definitivamente.
El respaldo absoluto y sin fisuras que el jugador ha sentido por parte de la directiva y, muy especialmente, de sus propios compañeros en el vestuario, ha tocado la fibra sensible del delantero. Lejos de sentirse solo ante los ataques, el brasileño ha visto con inmejorables ojos cómo la entidad de Chamartín salía en tromba a defender su honor y su bienestar, haciéndole sentir más valorado, arropado y protegido que nunca bajo el inmenso cobijo del escudo blanco.
La mano de Arbeloa y el perdón de la grada
Este cambio de actitud y de paz mental no solo se respira en la planta noble del Santiago Bernabéu, sino que tiene un reflejo directo, brillante y evidente sobre el terreno de juego. La llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo del primer equipo ha supuesto un soplo de aire fresco fundamental para el '7' madridista. El actual técnico ha sabido aislar al extremo del constante ruido mediático, proporcionándole las herramientas tácticas y la confianza emocional necesarias para que vuelva a centrarse de manera exclusiva en el fútbol.
Fruto de esta excelente gestión de vestuario, el madridismo está volviendo a disfrutar de la mejor versión de Vinicius en lo que llevamos de temporada. Es un rendimiento superlativo, vertical y decisivo que ha servido para sellar la paz definitiva con una afición que, tras algunos episodios de desconexión o dudas en meses pasados, vuelve a entregarse en cuerpo y alma a los desbordes, al sacrificio y al innegable compromiso de su jugador franquicia. La comunión entre la grada y el brasileño vuelve a ser total.
Dos líderes, un mismo objetivo
Por si fuera poco, el otro gran pilar que ha cimentado esta inminente fumata blanca es la consolidación absoluta de su relación con Kylian Mbappé. Durante mucho tiempo se especuló desde fuera con una posible guerra de egos, sugiriendo que la convivencia entre dos superestrellas de tal magnitud y que comparten zona de influencia acabaría dinamitando la paz del vestuario. Sin embargo, la realidad de Valdebebas es diametralmente opuesta. La sintonía entre el brasileño y el francés atraviesa su mejor momento desde que unieron sus caminos.
Ambos futbolistas han madurado y han comprendido a la perfección que no son rivales, sino socios indispensables para reinar en Europa. Hoy por hoy, se consideran a sí mismos como los dos líderes indiscutibles del equipo, retroalimentándose en el campo y compartiendo los galones con total naturalidad sin pisarse el terreno. Esta madurez, unida a la fe ciega del club y al resurgir deportivo bajo la batuta de Arbeloa, ha disipado cualquier mínima duda: Vinicius quiere seguir haciendo historia en el Santiago Bernabéu, y el anuncio oficial de la extensión de su contrato parece ser ya solamente una cuestión de tiempo.