La crisis del Real Madrid tiene nombre y apellidos

11.10.2018 10:10 de Diego Fuentes Twitter:   artículo leído 2419 veces
© foto de J.M.Colomo
La crisis del Real Madrid tiene nombre y apellidos

El pasado Mundial de Rusia vivió su primera convulsión sin el torneo comenzado. Dos días antes del pistoletazo de salida, el Real Madrid dinamitó el seno de la selección española con el nombramiento de Julen Lopetegui como sucesor de Zinedine Zidane. Una maniobra que creó desavenencias dentro del madridismo y que sobre todo sirvió de comidilla para el público nacional en los días sucesivos. 

Apenas un mes después, el club blanco anunció la salida de Cristiano Ronaldo rumbo a Turín por un montante que osciló cerca de los 100 millones de euros. El club de Concha Espina había sido noticia en dos ocasiones y ninguna de ellas por conseguir que un jugador rubricase su contrato como nuevo inquilino de Valdebebas. El máximo goleador de la historia del club dijo adiós a nueve temporadas como integrante de las filas blancas y después de dos meses de mercado vigentes tras su marcha, el presidente del combinado merengue no había reaccionado. Como un boxeador que impasible encaja un gancho y lejos de culminar su réplica, cae vencido sobre el ring. Así podría resumirse el pasado mercado de fichajes del Real Madrid, todo un K.O.

Con Benzema y Bale como mesías, -con un francés que acumula diez temporadas en el barco cada vez más cuestionado y un galés de cristal que se difumina cuando más se le reclama y no se pierde una con su selección-, el Madrid encaraba el nuevo curso. Dos jugadores que pasaron de estar en la rampa de salida a liderar el nuevo proyecto, una maniobra hilarante teniendo en cuenta qué otros jugadores encabezaban a las grandes potencias futbolísticas.

Sin embargo, donde no había un problema, el Madrid sí que tiró de chequera. Los palos estaban cubiertos con 'la doble K' (Keylor Navas y Kiko Casilla). El meta tico fue el guardián de las porterías de Milán, Cardiff y Kiev aunando actuaciones de mérito desde que desembarcó en Madrid en agosto de 2014. Paradójicamente, ha sido cuestionado hasta la saciedad, teniendo que lidiar con la sombra de Courtois.

Además de las pinceladas de Lunin, Vinícius u Odriozola, el Madrid jugó con el reloj para frenar una hemorragia con la llegada de Mariano. Ejecutó la opción de regreso cuando el Sevilla piropeaba al nuevo '7' blanco, tratando de ilusionar a un madridismo que vio cómo su equipo quedó cojo con la espantada de su principal pilar sin un referente que empuñase el testigo. Como si nada hubiera ocurrido. Como si el 'macroproyecto' del Bernabéu fuera más importante que la gestión deportiva. Y Hazard, esperando...