La conclusión que dejó el partido del Real Madrid contra el Inter de Milán
El Real Madrid inició con buen pie su periplo en la nueva edición de la Champions League. El cuadro dirigido por José Mourinho se impuso al Inter de Milán en el Santiago Bernabéu y sumó los primeros tres puntos con el objetivo de lograr clasificarse al top 8 después de dos temporadas en las que ha quedado fuera de él y ha tenido que disputar la ronda de dieciseisavos de final. Más allá del resultado, la actuación general del equipo dejó luces y sombras, con tramos de superioridad y otros de gran sufrimiento.
Sin embargo, el guión del encuentro para ambos conjuntos se caracterizó por ser un choque de ida y vuelta. Los dos estuvieron muy desorganizados con y sin balón, lo que porvocó un vendaval de ocasiones. En el caso del Real Madrid la lectura negativa de este contexto es la dificultad que tuvo para bajar las pulsaciones al partido y, sobre todo, aplicar control sobre el juego. En este sentido, se notó la falta de centrocampistas naturales, especialmente de Arda Guler y Bernardo Silva.
Uno (como mínimo) debe ser titular
El turco y el portugués se han destapado como los mejores efectivos del club madridista en lo que respecta a trato de balón. Sin ninguno de ellos sobre el césped, el Real Madrid no pudo imponer su ritmo, y prueba de ello fue que quedó notablemente por debajo en la posesión. Las posibilidades de construir un equipo competitivo pasan en gran parte por crear un sistema donde al menos uno de ellos sea titular. De hecho, Mourinho ha dejado claro que considera a ambos futbolistas como importantes.