Gareth Bale y su eterno aislamiento

29.10.2019 16:30 de David Dieguez Twitter:    Ver lecturas
© foto de Matteo Gribaudi/Image Sport
Gareth Bale y su eterno aislamiento

Situémonos. Septiembre de 2013. Tensos días de negociación en las oficinas de Chamartín por la obtención del supuesto relevo natural de Cristiano Ronaldo, el jugador revelación galés que militaba en el Tottenham Hotspur. Fueron meses en los que el tira y afloja por el extremo de entonces 24 años eran constantes y en los que se hablaron de cifras estratosféricas. Finalmente Gareth Bale llegó al Bernabéu como una estrella y todo casi el mundo coincidía en que era el nuevo galáctico, y sobre todo un jugador que en pocas temporadas tendría la capacidad necesaria para liderar al equipo. Bien, seis años después la realidad es muy distinta. 25 lesiones a sus espaldas, goles vitales en finales y una irregularidad reincidente son algunas de las características que definen la trayectoria del futbolista en el conjunto blanco.

Bale deja caer una sensación clara de aislamiento del club, de preferir actuar por su cuenta. Tanto es así que los compañeros no han acabado de llevarse con él, basta con ver la dinámica de los entrenamientos, en los que se suele ver un tanto solo al galés, al igual que en las celebraciones de gol durante los partidos. Pequeños detalles que se van sumando, añadidos también a decisiones polémicas como la de no revelar el parte médico de una lesión o una práctica algo repetitiva de secretismo alrededor de su futuro...

En definitiva, unos pequeños detalles que llenaban un vaso que ha acabado rebosando. La situación es bastante delicada, de hecho, ya lo era en verano y parecía que Zidane era el único que estaba en contra de este jugador, pero las tornas han cambiado. Ya es un hecho evidente que Gareth ha tenido muchas oportunidades para ser un líder y acabar con la polémica, y lejos de eso, seguimos con la misma sensación que cuando llegó; es un jugador con una calidad tremenda, que ha hecho mucho en momentos claves para el Real Madrid, pero que si tuviera la cabeza metida al cien por cien en su rendimiento e integración, sería uno de los mejores del mundo. Gareth, estás a tiempo.