Mano de Hierro
Con esto de que al final nos ha salido una temporada histórica y de que la vieja guardia de Vicente ha evidenciado en Brasil lo que ya muchos sabíamos, los males endémicos del Real Madrid parecen haber pasado a un segundo plano bastante engañoso. Camuflados bajo el manto de nuestra 'Décima', los problemas que azotan año tras a año al club volverán a manifestarse la temporada que viene. De eso no me cabe la menor duda.
El grueso del periodismo deportivo patrio, al que ya no le quedan 'amigos' de Mourinho en el vestuario blanco a quienes culpar de la debacle de la Selección, seguirá intentando inferir en el día a día del Real Madrid. Y el día a día del Real Madrid seguirá estando marcado por sus intromisiones. A estas alturas, ya asumido que quien intente cortarlo de raíz ocasionará una segunda coalición mediática dispuesta a derrotar como sea al enemigo común (saludos, José), lo más pertinente es reforzarse con alguien que haya vivido en sus carnes la magnitud del problema y tenga habilidad para gestionarlo.
No es que Carlo lo haya hecho mal hasta ahora. Al contrario. Lo cierto es que Carletto ha sabido bailar a la prensa en los momentos importantes. Cuando la directriz generalizada era 'pedir' la titularidad de Casillas hasta en el futbolín, el 'hombre trancuilo' alzaba la ceja y comentaba que tenía un entrenador de porteros con vía libre para decidir, y tal. Elegante y sosegado, pero inflexible.
Sin embargo, ignoro hasta qué punto se ha encargado Ancelotti de tirar de las orejas (o de la pechera) a sus chicos cuando han patinado en sus coqueteos con algún periodista de dudosas intenciones; o cuando no han estado acertados en sus declaraciones públicas; o cuando han comprometido al club con ciertas actitudes; o cuando han dejado deliberadamente desprotegido a un compañero en apuros… Ignoro cómo ha manejado Carletto ese tipo de situaciones que, por cierto, son uno de los problemas más serios que arrastra el Real Madrid.
Desde mi poco humilde punto de vista, hay un descontrol importante en este ámbito. Una sensación de que, solo fuera del campo y solo delante de los micrófonos, cada cual hace la guerra por su lado y defiende los intereses que le parece oportuno defender. Para algunos, los intereses a defender serán los del Real Madrid; para otros, serán los suyos propios, pero en cualquier caso parece no existir nadie que pegue cuatro gritos al primero que vaya a la suya.
Precisamente por lo arriba expuesto, la llegada de Fernando Hierro como mano derecha de Ancelotti es tremendamente positiva para este club. Dejando las rencillas del pasado al margen, Hierro puede ser esa pieza que necesita el vestuario para terminar de encajar el puzle. Además de sus funciones propias como segundo entrenador, Fernando, que fue un Capitán como ningún otro, sabrá guiar a los jugadores cuando se pierdan por ciertos caminos oscuros, sea por las buenas o por las malas.