No finalizar la temporada supondría adulterar la competición

30.04.2020 17:20 de Sandro Herves Garrido Twitter:    Ver lecturas
No finalizar la temporada supondría adulterar la competición

Valga por delante al escribir estas líneas que no me importa con miles de fallecidos y un país desolado ante la pandemia del coronavirus la situación del fútbol o si el Real Madrid termina ganando el título de Liga o no, simplemente el fútbol debe finalizar la temporada. Tanto en España como en todos los países. La decisión del gobierno francés de dar por zanjada la temporada y mandar a Ligue 2 al Amiens, que estaba a cuatro puntos de la promoción, así como decidir que equipos suben, cuáles no, tan solo supone una cosa: adulterar la competición.

Es evidente que las cosas ya no van a ser como antes. A nadie le gusta el fútbol a puerta cerrada, el sonido de los jugadores... pero durante un tiempo nos tendremos que conformar con eso. Al margen de que ningún equipo en España podrá ser declarado campeón porque con menos de un partido de diferencia con 33 puntos por jugar resulta una medida injustificada, la decisión de los ascensos y descensos también causaría polémica y habría demandas judiciales que terminarían mal para la Federación e incluso la propia Liga. Olvidemos el tema del título de Liga, que bien podría quedar desierto sin perjudicar enormemente a nadie, hablemos de lo verdaderamente importante: los descensos y ascensos.

El Deportivo, que actualmente está en puestos de descenso a Segunda B, ya aseguró por medio de su presidente que irían a los tribunales si no tienen la posibilidad de salvarse en el césped. Caso similar ocurrirá con Espanyol, Leganés o Mallorca si finalmente fuera el descendido. Tampoco tendrían valor los ascensos del Cádiz o el Real Zaragoza, dos equipos históricos que llevan años esperando su regreso a la élite que se vería empañado por un ascenso que no habrían logrado en el campo. El fútbol debe volver. Con medidas de seguridad, pero tiene que volver. Los futbolistas deben dar un paso adelante y asumir que ellos también tendrán que correr un riesgo, como hacen los trabajadores que a diario se la juegan en trabajos mucho menos remunerado que el fútbol.