Zidane: primer partido y primer borrón en un Madrid antirrevolucionario

21.07.2019 18:29 de Diego Fuentes Twitter:    Vedi letture
© foto de J.M.Colomo
Zidane: primer partido y primer borrón en un Madrid antirrevolucionario

Pese a que eran sobradamente conocidos los planes de Zinedine Zidane de cara al primer amistoso de la pretemporada, ello no exime de que muchos de los incontables aficionados que se quedaron frente al televisor la pasada madrugada quedaran con un regusto agridulce cuando el árbitro de la contienda decretó el final del partido. Sobre el verde del NRG Stadium se vio a dos Real Madrid muy distintos: el de la primera mitad copado por supuestos titulares y el de una segunda repleto de talento emergente, jóvenes promesas que apenas inician su andadura en el fútbol de élite europeo. Un Real Madrid muy reconocible en el primer acto dejó paso a otro que seguramente no veamos a lo largo de la temporada. Zidane abusó de tal manera de las permutas al descanso que cambió a todo el equipo sin guardarse ni una bala que gastar en un supuesto revés, como el que sí tuvo el Bayern con la expulsión de Ulreich. ¿Qué hubiese sido del equipo blanco en la misma circunstancia? Seguramente un canterano de campo hubiese tenido que enfundarse los guantes por primera vez en su vida y pasar un mal trago ante expertos como Robert Lewandowski.

Si la pretemporada sirve para juntar piezas, mezclarlas, hacer probaturas y anticipar hojas de ruta que puedan ser válidas para los partidos oficiales, la alineación de la segunda mitad tuvo el único cometido de pasar el rato, pues seguramente la gran mayoría de participantes no coincidan sobre el verde en ningún duelo oficial. Kovac fue más inteligente y apostó por una columna vertebral titular a partir de la cual fue generando sustituciones escalonadas en función de cómo veía el partido. El resultado fue el síntoma de lo bien y mal que había gestionado uno y otro preparador el partido: un 3-1 en favor de los de Bavaria. Y los imberbes jugadores blancos de la segunda unidad fueron los que quedaron para la foto, nada que achacarles en cuanto al marcador.

El once inicial en Houston bien puede corresponderse con la trupé habitual de legionarios que encaren los encuentros durante la temporada, con alguna salvedad como pueden ser las de Isco o Asensio. Una alienación que deja fríos a muchos, pues la supuesta revolución ha quedado lejos de fraguarse y su lugar parece haberlo ocupado un lavado de cara: 300 millones de euros en cinco futbolistas que, a día de hoy y a corto plazo, no parecen ser lo suficientemente peligrosos como para poner en aprietos el puesto de algunas de las vacas sagradas que tan mala temporada completaron en la 18/19. Hazard se antoja como la llegada más determinante, de mayor continuidad e impacto, pero parece utópico que con Zidane en el banquillo Jovic vaya a sentar a Benzema o que Militao pueda plantar cara al eje Ramos-Varane. Tampoco es previsible que Mendy vaya a suplir regularmente a Marcelo, mientras que Reguilón tras una eximia campaña tuvo que abandonar el club rumbo a orillas del Guadalquivir. Pinceladas sobre una fachada que necesita una reestructuración.

Por último, 'Zizou' tampoco cuenta con Ceballos ni James. El primero ha demostrado en el Europeo Sub-21 que tiene calidad y talento de sobra como para llevar la manija de un club como el Real Madrid. Tan solo necesita confianza y un colectivo que le arrope, pero misteriosamente al francés no le encaja. James, una de las zurdas con más quilates del planeta, tampoco. Un futbolista vertical y determinante que enamoró a las oficinas del Bernabéu en el Mundial de Brasil y cuyo efímero periplo en la Copa América ha levantado del sofá a más de uno. Podría acabar en el Atlético junto a Marcos Llorente, otra pérdida sangrante rumbo a un vecino que se frota las manos. Isco y Asensio serán los grandes beneficiados de estas dos salidas, mientras el nivel de ambos la pasada temporada también fue de suspenso. El Real Madrid rinde pleitesía eterna a su entrenador, quien tiene un cheque en blanco con el club. Sus tres Champions seguidas le sirven de aval, pero el fútbol es presente. Si Zidane quiere a Mendy se trae al lateral, y si se le antoja Pogba se lucha contracorriente por el mediático centrocampista. Si Zidane quiere fuera a James y Ceballos sin motivo aparente, ambos saldrán del club. El Real Madrid se está envolviendo en una vorágine peligrosa.