Tremendo dardo de un exmadridista a Florentino y Arbeloa: "El que tolera el desorden..."

Tremendo dardo de un exmadridista a Florentino y Arbeloa: "El que tolera el desorden..."
Florentino Pérez y Arbeloa
© foto de realmadrid.com
Oggi alle 15:30Noticias
de Daniel Cid Redondo
Un exjugador del Real Madrid ha lanzado una crítica al presidente y al entrenador del club, referente a su mala gestión esta temporada

El Real Madrid ha pecado de dar excesivo poder a sus jugadores. El hecho de que provocaran la salida de Xabi Alonso, y que desde la directiva se le quitara autoridad en favor de los deseos de los futbolistas, fijó un punto de no retorno, que ha acabado por dinamitar las aspiraciones a títulos del equipo. El vestuario ha explotado. No hay líderes, ni autoridad en el banquillo. Así es muy difícil que el equipo pueda ganar, cuando en los últimos años es precisamente en eso en lo que se sustentaba. El sonado ‘poder de la amistad’, guiado por una figura que infundía respeto como la de Carlo Ancelotti, era la clave del éxito. Hoy, sin nada de eso y con menor calidad en la plantilla, se suman ya dos cursos consecutivos sin títulos.

HELGUERA CUESTIONA LA GESTIÓN DEL EQUIPO

En esta línea, un exmadridista ha lanzado una dura crítica a Florentino Pérez y Álvaro Arbeloa. “El que tolera el desorden para evitar la guerra, tiene primero el desorden y después la guerra”, ha publicado en Instagram Iván Helguera, con una foto del presidente y el actual entrenador del club. Esta frase cita a Maquiavelo en su obra, ‘El Príncipe’. Es un mensaje muy claro hacia la dirección de la entidad y su gestión del vestuario.

PRIMERO EL DESCONTROL Y LUEGO LA GUERRA

Helguera, quien llegara a ser compañero de Arbeloa en el Real Madrid, ya le dedicó emoticonos de risa en sus redes cuando se oficializó su contratación como técnico del primer equipo. Ahora, estalla contra él y contra el mandatario blanco, haciendo referencia a la falta de autoridad. Efectivamente, en el club blanco se toleró el descontrol para evitar la guerra, pero se terminó desatando igualmente, sufriendo la falta de mando.