Mourinho tenía razón
Últimamente he tenido algunos debates sobre José Mourinho y su figura como entrenador, especialmente en su paso por el Real Madrid. He tenido que escuchar cosas del tipo "fue un nefasto entrenador", u otras personas, incluso madridistas, aludiendo a que "su mal talante es indigno del club". Mi sensación, no entendieron nada y, efectivamente, le dan la razón aún más al propio Mourinho.
Si por algo peleó el portugués cuando dirigía en el Bernabéu era por no comprar el relato de los culés, pero algunos se lo tragaron. Yo, a estas personas, les decía que no se acordaban de qué venía el club antes de Mourinho, y en lo que se convirtió después. Porque aquel Real Madrid que navegaba sin rumbo y siendo pasado por encima de sus grandes rivales se convirtió en un equipo que, con el luso, llegó a tres semifinales de Champions. Y no, no están en el museo del estadio, si algunos quieren volver a esas, pero cuando te apearon de la competición los seis años anteriores en la misma ronda, la de octavos, y vuelves al nivel que se te presupone, es que algo se ha hecho bien.
José Mourinho volvió a hacer un Real Madrid competitivo, que cayó en las primeras semifinales de Champions -y con bastante polémica- ante el que acabaría siendo campeón, el Barcelona. Un año después sería el Bayern, que ganó en unos penaltis donde Sergio Ramos tuvo algo que ver. El Chelsea, en la final, se vengó de los alemanes en la tanda de penaltis.
Por no hablar de los clásicos Madrid-Barça, que volvieron, poco a poco, a retomar su cauce natural de competitividad máxima. Mourinho levantó a un club en estado de inconsciencia. Puso la primera piedra de un camino que, un año después de su salida, llevó al Real Madrid a levantar La Décima, esa que, sin el trabajo del luso en Chamartín, habría sido impensable. Qué más da que fuera polémico. Los resultados hablaron por encima de sus salidas de tono, muchas de estas, para defender al club de todo lo que hoy en día se está poniendo encima de la mesa, con el tema Negreira más que candente.
Hoy, los caminos de Mourinho y el Real Madrid se vuelven a cruzar, aunque a algunos les pese, en el que será un reencuentro cargado de emoción para muchos madridistas. Para otros, en cambio, no tanto. No entro en el perfil de entrenador que le pueda gustar a cada uno, pero no se puede negar la evidencia.