Los deseos que puede pedirle el madridismo al 2021

31.12.2020 18:30 de David Dieguez Twitter:    Ver lecturas
Los deseos que puede pedirle el madridismo al 2021
Bernabeudigital.com
© foto de J.M.Colomo

El Real Madrid afronta esta fechas con los deberes hechos en una época en la que se ha puesto cuesta arriba todo lo que se podía complicar. La crisis del coronavirus ha torcido la vida de todos y no iba a ser menos en los clubes de fútbol, ni siquiera en los más grandes. Ha sido un año complicado, lleno de incertidumbre y con secuelas económicas que tardarán en cerrarse. 

Los aficionados al fútbol añoran que vuelva el deporte de siempre, ese en el que la hinchada supone un jugador número 12 desde la grada, aquel que se emociona antes de los partidos y queda con sus amigos en Concha Espina para brindar el último aliento al autobús del equipo en una noche europea. El Bernabéu lleno hasta la bandera en una de esas grandes citas con aroma a Champions League, o a clásico de Liga. El virus nos ha quitado todo eso y ha propiciado que el espectáculo que conocemos sea menos espectáculo, pero también nos ha unido. En plena pandemia cuando todos estábamos en casa, ahí estaba el deporte rey para que durante noventa minutos nos centrásemos exclusivamente en lo que pasaba en el terreno de juego, y nuestro Real nos compensó con una Liga.

Tras meses sin entrenar, los de Zidane se hicieron con una competición que será recordada muchos años como la más difícil, y de qué manera. Siendo un cerrojo atrás y ganando con total certeza el trofeo. El madridismo puede estar contento con su equipo en este 2020

El fútbol que estamos viviendo no es el fútbol que conocemos; este es un deporte de los aficionados y se está notando. Goleadas a grandes equipos por doquier, colosos europeos que sufren una bajada de rendimiento terrible, instituciones en crisis... y ahí sigue el Real Madrid. Con sus problemas, como todos, pero robusto como siempre. El madridista debe pedir al 2021 que la salud de su equipo se mantenga igual o mejor, que los jugadores estén igual de unidos y que vuelva el público a nuestro querido templo. Y si hay algún hueco más bajo el árbol, pues ya que tenga nombre y apellidos franceses, con remitente parisino.