Mejora sin recompensa final: la crónica del Barcelona 3-2 Real Madrid

Mejora sin recompensa final: la crónica del Barcelona 3-2 Real Madrid
Gonzalo, Vinicius
© foto de realmadrid.com
Ieri alle 22:08Primer Plano
de Gabriel Merizalde
Un buen planteamiento de Xabi minimizo el peligro blaugrana, que se llevó la Supercopa de España con un gol de Raphinha con toque de fortuna

Tras salvar un nuevo matchball que parece infinito, Xabi Alonso se enfrentaba a su gran prueba de fuego hasta el momento: una final ante el Barcelona. A pesar de ganar al Atlético en semifinales, las sensaciones habían sido de inferioridad ante los colchoneros y se temía por un resultado duro ante los culés. Por si fuera poco, los blancos llegaban con muchas dudas de última hora para formar el once inicial. 

Para la gran final de esta noche ante el Barcelona, la alineación de Xabi Alonso, condicionada una vez más por las bajas, fue la siguiente: Courtois bajo palos; defensa (de derecha a izquierda) formada por ValverdeAsencio, Huijsen y Álvaro Carreras; centro del campo para Tchouaméni, Camavinga y Bellingham; y arriba, Rodrygo, Vinicius y Gonzalo. Finalmente, Mbappé que había viajado a Arabia, no salía como titular, así como Rüdiger que era sustituido por Huijsen. Por su parte, el Barcelona saltaba con su once de gala: Joan García; Koundé, Cubarsí, Eric García, Balde; De Jong, Pedri, Fermín; Lamine, Lewandowski y Raphinha.

Xabi sorprendía desde la pizarra

El partido empezaba con un sorprendente posicionamiento inicial de los jugadores del Real Madrid. Asencio era lateral, Valverde ocupaba su puesto natural en el medio, Rodrygo ocupaba el carril izquierdo en defensa y Vinicius ocupa puesto de nueve con Gonzalo. El planteamiento de Xabi, estaba incomodando al Barcelona, que no movía el balón con la claridad que le hubiera gustado. Vinicius iba a tener la primera para los blancos: una arrancada marca de la casa y disparo que iba a puerta pero no lo suficientemente cruzado para batir a Joan. La circulación culé era lenta, pero estaba empezando a ser el claro dominador del partido, buscando hacer protagonista a Lamine, que estaba siempre emparejado con un buen Carreras, que en la primera media hora, no le había dejado ser demasiado productivo. 

Empezaban los avisos … y el gol

El Madrid seguía con su plan de ser muy estrecho en defensa y buscando lanzar al espacio cuando tenía oportunidad. El siguiente receptor de uno de esos balones iba a ser Gonzalo, que corría, pero la presión de su defensor por detrás, le hacía disparar antes de tiempo, no pudiéndole dar demasiada potencia al disparo. Los de Flick respondían a través de un pase inventado por Lamine, que dejaba a Raphinha en un uno para uno, que el brasileño definía horrible. No se iba a esconder el carioca, que tras un robo culé gracias a un error de su compatriota Rodrygo, se fabricaba una nueva y sacaba un latigazo raso que no pudo parar Courtois para el 1-0. La presencia de Lamine en el juego era cada vez mayor y Carreras y la defensa blanca ya no estaban pudiendo frenarle, el segundo tanto culé estaba cerca

Un final de primera parte loco

Cuando el Real Madrid más sufría, iba a aparecer un protagonista inesperado: Vinicius Junior. El brasileño agarraba el balón en casi la mitad del campo y se deshacía de sus marcas y de Koundé con un caño espectacular para luego definir como solo los grandes saben hacer. La alegría duraba poco en los blancos, cuando Pedri aprovechaba el espacio dejado por un mal Huijsen, encontrando a Lewandowski, que superaba a Courtois con la calidad que caracteriza al polaco.

El descuento de tres minutos estaba acabado, pero el árbitro iba a dar algo más y el Real Madrid quería aprovecharlo. En la última jugada, que iba a ser un saque de esquina, Huijsen se elevaba para redimirse con un cabezazo que iba para adentro, de no ser por el toque de Raphinha. El autor del primer gol, desviaba el balón con ayuda del palo, pero no esperaba la presencia de un cazador hambriento: Gonzalo García. El canterano blanco, desde una posición irreal, sacaba su instinto de goleador y la introducía en las mallas blaugranas para el 2-2.

Vinicius estaba entonado

Volvía a rodar el balón, pero esta vez el guion era distinto. El Real Madrid ya no esperaba tanto y era más agresivo, fruto de la confianza que le habían dado los dos goles. En ese contexto, iba a aparecer el siete que estaba desatado. Vinicius estaba mostrando su mejor versión: eléctrico, rápido y decidiendo bien. Hasta tres tiros del brasileño en los primeros quince minutos de la segunda mitad. Show.  En un partido mucho más igualado, el Barcelona ya no estaba creando tanto y los blancos le superaban en cuanto a calidad de ocasiones. 

De repente, le iba a surgir un problema a Xabi Alonso. El capitán merengue, Fede Valverde, pedía el cambio por no verse bien para seguir y Xabi daba entrada a Guler, en lo que iba a ser un cambio de planteamiento.

Y de repente el golpe culé

Poco a poco, el Barcelona estaba volviendo a generar más peligro, pero se seguía sin comparar con lo que había generado en la primera parte. Y tras una de Lamine, a la que Courtois estaba muy atento, quedándose en el centro y repeliéndola, llegaba el golpe. El balón esta vez tenía como destinatario a un Raphinha que estaba realizando una Supercopa de España espectacular. El brasileño encontraba forma de disparar y un toque de fortuna, convertido en un desvío con la rodilla de Asencio, hacía imposible que Courtois pudiese llegar y ponía el tercero.

Tras el golpe, Xabi daba entrada a su bala guardada, que era una incógnita, Kylian Mbappé. Entrando casi en el tramo final, daba salida a un Vinicius que había estado tremendo, pero que estaba agotado totalmente. El árbitro alargaba el partido con unos últimos cinco minutos y tan solo unos segundos después, De Jong era expulsado con roja directa tras una entrada sobre Mbappé. Dos más iba a tener el equipo de Xabi. Una de Carreras y otra de Asencio, pero las dos iban a acabar en las manos de Joan García. No pudo ser a pesar del esfuerzo final. El Real Madrid pierde la final de la Supercopa de España, a pesar de haber competido muchísimo mejor que en otras ocasiones.